Aguirre y el Tri: fracaso de gobierno

Aguirre y el Tri: fracaso de gobierno

No se trata de burlarse y ahora canturrear el pesadísimo “se los dije”. Simplemente no se necesitaba ser muy listo para advertir que Javier Aguirre y el Tri fueron usados —como nunca antes se había hecho— en una estrategia de legitimación del calderonismo para enviar el mensaje de un gobierno excelente, en un país ideal, en donde todos somos muy felices porque arribamos al fin donde no habíamos logrado llegar nunca: el soñado quinto partido del Mundial.

Como subproducto del actual gobierno, las semejanzas con el Tri y su director técnico fueron evidentísimas:

—El Vasco y su equipo son más importantes que Hidalgo, Morelos, Villa y Zapata juntos. Ellos y nadie más encarnan el Bicentenario y el Centenario.

—Calderón y Aguirre son perfectos. Nunca se equivocan. Y los que los cuestionan son traidores a la patria, así que duro con ellos.

—El Vasco, mañana, tarde y noche, como el Ejército. Aunque terminen tan odiados uno y otro.

—En el Tri, como en el gobierno, no están los mejores porque suelen ser muy latosos y hasta se atreven a abrir la boca. Aquí, los puros sumisos, los títeres o a los que se quiere revalorar artificialmente.

—Ni en el gobierno ni en el Tri se tiene que escuchar a la gente. Eso no sirve de nada. Aquí el que manda hace lo que se le pega la gana. ¡Ah! Y eso de la rendición de cuentas es una jalada.

—A nosotros no nos gustan los tontos útiles. En nuestros equipos puro tonto inútil.

Y así podríamos seguir con lo que los yucatecos llaman semejanzas maravillosas. Y tal vez así explicarnos tanta fantochada mediática fuera de la cancha. Y dentro: el empecinamiento de alinear a bultos de cuarta desplazando a quienes al final demostraron que debían haber estado desde el principio.

Total que entre la pifia del árbitro, nuestros errores y las genialidades de Argentina nos quedamos igual que siempre, en la orilla y con más de lo mismo. La rabia ahora potenciada por tanta alharaca. Otra apuesta fallida del gobierno que ya sacó a Aguirre de los spots del Ángel para ponerlo en el bote de la basura. Al fin y al cabo siempre fue desechable, aunque él se creyera indispensable.

Ricardo Rocha/eluniversal.com.mx

Deja un comentario