¿Latinos, hispanos o hispanounidenses?

 

¿Latinos, hispanos o hispanounidenses?

El periodista Bill Moyers le preguntó al escritor Richard Rodríguez en una entrevista para la cadena PBS qué tienen en común los mexicanos, dominicanos, cubanos y puertorriqueños, excepto el idioma.

“Tienen en común… la idea de que tienen algo en común”, contestó Rodríguez. 

Richard Nixon fue el primer presidente estadounidense que buscó un término que definiera a todos los inmigrantes de América Latina en Estados Unidos. Su equipo tuvo que responder preguntas como las que sigue haciéndose Richard Rodríguez, “¿Qué tiene en común el cubano blanco con el puertorriqueño negro? ¿Y el indio guatemalteco, que llegó ayer a Estados Unidos, con el mexicano descendiente de colonos españoles? Algunos hablamos español, otros no”.

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La última encuesta del censo de 2010 ofrece una respuesta abierta para los que se identifican como hispanos.

El término “hispano” apareció por primera vez en los formularios del censo de 1970. Hasta entonces, la mayoría de los inmigrantes de América Latina que llegaban a Estados Unidos eran de origen mexicano. Pero, según nos explica José De la Isla, periodista y autor del libro “La Ascensión del Poder Político Hispano“, Nixon fue el primero en darse cuenta de la importancia de los hispanos en las elecciones.

“Nixon sabía que [J. F.] Kennedy ganó gracias a la victoria en Illinois y Texas. Kennedy había creado muchos grupos de política latina, con mucho éxito entre los Mexicano-Americanos”, explica De la Isla. El peso de los hispanos en Texas y su influencia en esas elecciones empujó a Nixon a contabilizar la población de orígen latino en el país. Aunque la mayoría eran mexicanos, películas como West Side Story (1961) ya hablaban de los puertorriqueños de Nueva York. Había que encontrar un término que definiera a los dos.

La dificultad de esta tarea mereció dos grupos de trabajo especializados en la Casa Blanca. El primero se llamó Comité para el Desarrollo de Americanos Hispanohablantes para dedicarse a los Americanos con Apellido Español. “Uno de los problemas fue que no todos los hispanos hablaban español como primer idioma. El otro, que en los años 70 no existía el concepto de ‘etnia’ y en el censo sólo quedaban reflejadas las razas, pero el idioma no determina la raza”, explica De la Isla. 

Antes de introducir el término “hispano”, la Oficina del Censo Estados Unidos sólo ofrecía las posibilidades de declarar que el ciudadano era de raza blanca, oriental, negra o indígena. Los comités de la Casa Blanca se centraron en elegir entre “hispano” o “latino”, en un debate que continúa todavía hoy y en el que los hispanos de Estados Unidos tampoco se ponen de acuerdo.

La elección de ‘hispano’ se atribuye a Grace Flores-Hughes, asistente en el Departamento de Salud y Educación durante la administración Nixon y miembro de los comités de la Casa Blanca. Según argumenta en esta entrevista, rechazaron el término “latino” porque agrupa también a poblaciones del Mediterráneo y necesitaban una palabra exclusiva para los hispanos de América, que eran los que Nixon quería contabilizar.

Los mexicanos y puertorriqueños cayeron bajo el término hispano después de décadas de discriminación, años en los que el mismo término “mexicano” era despectivo. “Nixon encontró la ventaja de cambiar de mentalidad”, dice De la Isla. “Como siempre, primero viene la política y después la justicia social”.

Desde los años 70, la evolución ha sido continua. Algunos Cubanos quieren seguir siendo sólo eso, Cubanos, aunque sean ciudadanos estadounidenses. El censo ha pasado de registrar las etnias “Mexicano-Americano”, “Cubano-Americano” y “Puertorriqueño-Americano” hasta recoger las opciones de “otros hablantes de español” y una casilla para autodefinirse.

La diversidad de la población estadounidense no ha hecho más que aumentar y, con el paso de las generaciones, cambian los conceptos que los propios descendientes de inmigrantes tienen de sí mismos. “Ahora hay indígenas que no se consideran hispanos”, comenta De la Isla. Esta diversidad ha provocado que California y Texas, los dos estados con mayor población hispana, utilicen dos términos distintos. Mientras California habla de latinos, Texas habla de hispanos.

Como nos cuenta el lector @gaviero en Eskup, la red social de El País, hay un nuevo término en el debate: ‘hispanounidense’. Gerardo Piña-Rosales, director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, acuñó el término hace tres meses y se muestra “sorprendido” de que en tan poco tiempo haya aparecido en varios medios de comunicación. Según Piña-Rosales, el término “latino” no es tan útil porque incluye a portugueses e italianos y, en Estados Unidos, incluye a personas de origen hispano pero que no tienen por qué hablar español. Por otro lado, “hispano deja fuera a los españoles por ser europeos, y eso me parece ridículo”, argumenta. 

“El idioma es para nosotros el factor denominador. Se me ocurrió un término global, totalizador que abarca a las personas de origen hispano, que hablan español y residen en Estados Unidos”, explica Piña-Rosales sobre el término “hispanounidense”. 

Las razones para usar cada uno de estos términos son tanto históricas como políticas, económicas y generacionales. Según De la Isla, los propios hispanos alternan el uso de estos denominadores. “Los estudiantes son latinos, cuando encuentran un trabajo y empiezan a usar corbata, son hispanos. Pero cuando buscan sus raíces porque llega el momento de morir, entonces vuelven a ser latinos”.

Como explica Piña-Rosales, al final, “el uso de las palabras lo decide la gente”.

Cristina F. Pereda/elpais.es

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