¡No queremos goles, queremos frijoles!

¡No queremos goles, queremos frijoles!

Esto es lo que gritan las fuerzas vivas del SME en la plancha del Zócalo mientras se apañan la primera fila frente al chico pantallón del FIFA Fan Fest. Cosa que contrasta con el hagstag #Menoschangüisymasgoles en Twitter que fue desactivada por una reflexión de @JavierRazo, que desde su bitácora se pregunta: Si México es un país de tacos, ¿por qué carajos hacemos sándwichs?

Algo tan absurdo como ver a Salma Hayek descomponerse de manera harto mafufa frente a las cámaras nomás porque se le apareció una viborilla. Ella, que alcanzó nivel de sex simbol al aparecer bailando en tanga con un pitón, se nos descompuso vil y gachamente, como si hubiera visto a un policía de la migra yanqui, o la quisieran llevar a una guardería subrogada del IMSS, o el secretario Javier Lozano, el terror del sindicalismo pando, la quisiera llevar a la mina de Cananea. Ese idílico lugar que, según este metrosexualizado personaje, pasará de ser Macondo para convertirse en un Mundo Feliz.

Más o menos es la onda de Matrix Paredes que se apareció en todo su inabarcable esplendor para decir que de quién sabe qué país le hablan, porque los candidatos del PRI ni son amenazados ni extorsionados ni nada de nada, como dicen que ocurre con los gallos de otros partidos. ¡Pues cómo, si perro no come perro! ¡Lo raro, ciertamente, sería lo contrario, mi querida chica del huipil azul!

Cosa más o menos extraña como el apañón en Ferrocarriles Nacionales, donde un grupo de funcionarios maleantes, de esos que ni hay en el gobierno, que vendían rieles, durmientes, clavos y tachuelas; chatarra con la que se pueden hacer siete torres Eiffel (o un friego de estatuas de Molinar Horcasitas-Eduardo Bours-Daniel Karam tratando de hacerle manita de puerco al magistrado Arturo Zaldívar, con una pequeña ayuda del tenebroso Fauzi Handam)… Pero esa no es la nota, sino que ¡todavía quedan polvos de aquellos lodos que conformaban Ferrocarriles Nacionales!

Yo creía que era más fácil encontrar los restos de humedad de los huesos de Morelos que, según varios investigadores, no son los que exhibieron en aquella cursi ceremonia, que los rieles de FNM. Pero si a nadie, mucho menos a la autoridad, le interesa encontrar nada, ni la osamenta de Muñoz Rocha, el paradero del Subjefe Diego, o el destino del JJ, menos querrán saber dónde quedaron los descalcificados restos del Siervo de la Nación.

No, los funcionarios que no funcionan ya les anda por ir al waka waka como el alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal, “porque se lo merece y se siente cansado”. Los narcobloqueos pueden esperar.

Jairo Calixto Albarran/mileniodiario

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