¡Alirón!, «all iron»

¡Alirón!, «all iron»

Toda España se dispone a cantar el ¡alirón! para nuestra selección como campeona del Mundial de Fútbol. Para ello deberá eliminar a los mejores. Capacidad posee. Ahora bien, nuestros jugadores deberán tener humildad. No despreciar a sus rivales. A ninguno. Pero no voy a ocuparme del análisis de nuestras probabilidades. Simplemente que, con motivo de esta posible celebración, mi amigo Rogelio, que había visto muy preocupado por el asunto a nuestro admirado Alfonso Ussía,  me desvelaba este fin de semana la procedencia de la palabra «alirón». Dice que Bascook se lo había descubierto. Vaya por delante que no se quién es Bascook, a no ser que sea el famoso restaurante, el de la «licencia para aliñar». A lo que iba. ¿Qué significa «alirón»? ¿Dónde nació este fantástico grito para el fútbol?
Las crónicas lo localizan por primera vez en el campo de San Mamés, la catedral futbolística de Bilbao y de España. Su afición fue la primera en gritar «alirón, el athletic campeón».  Todos, los de mi edad y anteriores, lo recordamos. ¿Por qué llegó allí y no a otro lugar? Porque fue en aquella tierra, en las minas de hierro de Vizcaya, cuando se encontraba una veta de hierro de extrema pureza, el ingeniero, que allá por el siglo XIX era generalmente británico, grababa la marca «all iron» (todo hierro) y los mineros cobraban una paga extra. De allí partió la costumbre para los mineros que, al descubrir una nueva veta, gritaban siempre eufóricos: «Alirón». Sólo les bastó añadir, en aquellas tardes del glorioso Athletic, el de los Venancio, Iriondo,  Zarra, Panizo y Gainza, el estrambote de «el athletic campeón» hasta convertirse en el alarido más conocido y aceptado del deporte rey. Todos terminaron por copiarlo. Así es la vida.

IñakiZARAGÜETA/larazon.es

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