Señales

Señales

Perder 7-1 un partido decisivo es consecuencia de una mentira. Morelia es chivo expiatorio de un campeonato ridículo. Un resultado escandaloso dentro de una Liguilla sosa. Las semifinales del futbol mexicano no llevaban etiqueta de lujo, pero tampoco deberían ser expuestas a precio de saldo. El resultado no importa, queda en el archivo oscuro de una Liga muerta. El Mundial mató la pasión local, la seriedad del torneo fue goleada por la FEMEXFUT, pero la selección nacional carece de gol; las señales son negativas.

Un título enorme que sabe a poco, Barcelona con una cifra cruel de 99 puntos y una sola derrota en 38 partidos termina campeón. Sus señales asombran. Pero el esfuerzo doméstico no alcanzó para habitar en Europa, donde se exponen las obras de arte frente al mundo. Sin embargo, la descomunal temporada dejará una conclusión universal por los siglos de los siglos: la abrumadora derrota de Real Madrid en todos los frentes abiertos contra su rival es una lección demoledora. Pocos se acordarán de los 99 puntos que ganó el Barsa, la Liga española 2009-2010 será más recordada por los 300 millones de euros que gastó Real Madrid para comprar tres títulos que nunca estuvieron en venta.

Señales

Mientras el futbol acaparaba los satélites, un tipo vestido de solitario demostraba señales de vida. Rafael Nadal volvió a la tierra en Madrid, su victoria contra Federer llega justo a tiempo para disfrazarlo como sustituto de la leyenda. Pocas rivalidades en el deporte han sido tan humanas como la de estos dos tenistas. Cada partido que juegan es una lección de moral y clase en el vestidor. Son tardes para ganar espacio en el armario, ojalá hubiera hueco para el uniforme de un loco, que colgó su domingo y quiere doblar otro mes.

Jose Ramon Fernandez jr./cartas oceanicas

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