Nos persignamos a cada rato… y ni así

Nos persignamos a cada rato... y ni así

Con decir que eres católico basta. Digo. No sé qué entendieron los curas ni qué se imaginaron que iba a pasarle a doña Iglesia —fíjense ustedes, simplemente de poner su nombre así, con mayúscula, ya sabemos de lo que estamos hablando, de la congregación religiosa mayoritaria de este país— si la gente hubiera tenido que contestar un cuestionario donde figurara simplemente la denominación habitual que usamos para identificar, pues sí, a los católicos de México.

Nuevamente, una noticia que no hubiera debido ser noticia, una tempestad en un vaso de agua, una comedia de enredos, un teléfono descompuesto, un malentendido trasmutado en agravio colosal, un diálogo de sordos y una torpe tergiversación de las cosas.

En todo caso, vaya que se sienten amenazados los clérigos y vaya que tienen la piel delgada. Y eso, con lo guadalupanos y piadosos que somos. Imaginen la que se hubiera armado si resucita el licenciado Benito Juárez García y pone las cosas en su lugar. Nunca, desde aquellos tiempos suyos, ha tenido la Iglesia, justamente, mayores atribuciones y poderíos: Dios habita ya los espacios del discurso político y el crucifijo es parte también de la escenografía republicana. Es más, los señores eclesiásticos opinan libremente sobre los muy terrenales temas de la cosa pública y, un día sí y el otro también, braman invectivas sobre los asuntos del Estado mexicano sin que les tiemble la voz. Pero, no están a gusto, no les basta, no les tranquiliza el ánimo ni les endulza el carácter esta nueva posición que han alcanzado en la vida nacional: se dicen perseguidos como en los tiempos de los cristianos de las catacumbas y suponen oscuras conspiraciones promovidas desde las entrañas mismas de las instituciones laicas. Ahora es don INEGI quien, cual encuestador al servicio de un rival político, les quiere rebajar las notas.

Por suerte viene el Mundial de futbol. ¿Han visto a los jugadores? Se persignan cada vez que pisan la cancha. Qué alivio…

revueltas@mac.com/mileniodiario

Deja un comentario