México, el país de las teorías

México, el país de las teorías

Al igual que a usted, no me abandona el sentimiento de engaño, la sensación de asco profundo hacia la clase política. Llevo horas en el espejo dimensionando la cara de imbécil que en conjunto tengo con todos los mexicanos. La explicación del accidente de Paulette es tan pendeja, que ni siquiera a Bazbaz le queda.

Escudado mediáticamente en la desaparición de Diego Fernández de Cevallos, el procurador de Justicia del Estado de México, ha dado a conocer su increíble conclusión del caso Paulette. Rodo por el colchón hasta quedar atrapada entre el mismo y la base y ahí se cansó de respirar. Otra teoría mariguana que se une a la gran galería nacional.

Quiero dejar claro otra vez que la lamentable muerte no es ni más importante ni más trascendente que otras de niños mexicanos a manos del crimen organizado en general. Pero era una prueba de fuego para el gobernador y su equipo cercano. Prueba que evidentemente reprobaron y de la peor manera. Salvo que en esta semana Enrique Peña Nieto destituya a Bazbaz y le inicie un procedimiento por su incompetencia. De qué tamaño serán las complicidades, que ha asumido que durante toda su pretendida campaña a la Presidencia le restrieguen el caso todos los días, en todos los debates y en todos los discursos. El “selther-gate” lo va a pagar con votos.

En México nos hemos acostumbrado a vivir de teoría en teoría. Para dar explicaciones que nadie cree acerca de los hechos y crímenes nacionales. Desde la fundación de Tenochtitlán, con la famosa señal del águila parada en el nopal devorando la serpiente, todo se maneja por teorías y leyendas. Que si Tenoch andaba inventando cosas. Que si era nopal y la serpiente de cascabel. Que los demás no vieron nada y Tenoch jura que sí lo vio pero fue muy rápido. Lo mismo en el caso del cardenal Posadas en el que nadie se tragó la teoría de la confusión. En el de Ruiz Massieu, en donde hasta el hermano que investigó se “suicidó”. En el de Colosio, la teoría de los dos tiradores en contra del asesino solitario. El más reciente, de Diego Fernández de Cevallos, en donde se pasó, de encontrar el cuerpo, hasta pedir a la autoridad que se mantenga al margen. Pasando por los doloroso homicidios en el Tec de Monterrey de dos chavos que se cruzaron entre el fuego del Ejército y los narcos. Entre otros muchos.

La falta de información y veracidad. Que la opinión pública nunca conozca la verdad es una impunidad que ha permitido durante mucho tiempo que la clase política se salga con la suya. Con negocios ilegales, sacando del camino a enemigos y a personas incómodas.

Una colega querida y respetada por un servidor, me dice que tal vez lo de Bazbaz sea honestidad, pues aunque nadie se traga lo del accidente, no pudo probar el homicidio. Me parece entonces que, siendo tan incompetente, por honestidad, debería renunciar. Y si se está encubriendo a alguien, si hay complicidades y compadrazgos, qué grave. Si fue un accidente y el cuerpo permaneció ahí nueve días sin que la “china”, las nanas, los peritos, los perros, Lilly Téllez, la hayan notado, sentido, olido o visto, pues más grave aún.

Paradójicamente, Peña Nieto, junto con el portero de Toluca tienen la suerte de los campeones, el Santos no metió la pelota ni con el portero de vacaciones. Y Toluca es campeón. Otro trofeo para el Edomex, que se suma al de la impunidad conseguido a pulso por Bazbaz. Allá, después de este espectáculo lamentable, oficialmente no hay ley. Tampoco hay procurador, pero eso ya tenía tiempo.

Francisco Zea/exonline.com.mx

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