La verdad sospechosa

La verdad sospechosa

…Y aquí verás cuán dañosa es la mentira/ y verá el Senado, que en la boca del que mentir acostumbra / es la verdad sospechosa. (Juan Ruiz de Alarcón)

¿De qué sirve la verdad si nadie la cree? La verdad es ajuste de cuentas entre realidad y percepción. Cuando el pleito empata, estamos ante la verdad. Y asuntos de verdad, nos traen de cabeza.

Paulette: ¿Quién dice la verdad? ¿Nadie? Lo único cierto es la muerte de la niña. ¿Cómo, cuándo, dónde y por qué murió? La devastación lacrimógena de Lisette Farah, indigesta. No es creíble su inocencia. Tampoco la del ex marido. Mucho menos la del procurador. Aunque Bazbaz conozca la verdad, no podrá contarla. Será mentira, aunque sea verdad. Desconfiamos de todos los protagonistas. ¿Por qué si hacen falta tantas verdades no vamos a creer ninguna? Por lo arisco de la mula, diría el ranchero. Porque estamos hartos.

Guardería ABC: ¿Cómo creer en las promesas presidenciales de celeridad en la investigación cuando la tardanza cumple un año? En este país es verdad que la ley no se aplica cuando hay dinero, impunidad y leguleyos para disfrazarla. Verdad desnuda.

Martín y Bryan Almanza: muertos a balazos cerca de Ciudad Mier. Fueron los malos, dicen los soldados. Los malos fueron ellos, replica la madre, cuya imagen recuerda a la mujer que grita con el niño roto en el Guernica de Picasso. La mujer desesperada vio morir a su hijo en brazos. Le dicen que así no fue. ¿La única verdad posible es la de ella? No es la misma de quienes investigan y analizan. ¿La Procuraduría Militar miente deliberadamente para encubrir a tropa asesina? ¿Miente una madre viuda de sus propios hijos?

Los muertos del Tec: La PGR se hace camote. En afán de deslindar al Ejército, asegura que el estudiante José Antonio Mercado fue asesinado por sicarios. Reconoce que soldados alteraron la escena del crimen. De Javier Francisco Arredondo, el otro muerto, nada se aclara. De la prisa, queda el ridículo cansancio. Otra verdad sospechosa.

Exigimos la verdad y sólo la verdad. Ombligo, todos tenemos uno. Certeza, una también: no podemos vivir donde la verdad es ausencia. La sociedad halla consuelo. Construye su propia verdad. La verdad no sólo es aquello que existe, es también aquello que imaginamos.

Pepe Cardenas/eluniversal.com.mx

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