La luna impasible

La luna impasible

Pasa todo tan rápido, tan en desorden. Y yo en el umbral de todo como si fuera el ojo descompuesto de una cámara fotográfica, la banda estriada de una vieja grabadora de voces. Oigo con avidez y recuerdo con precariedad. De semejante mezcla no puede salir sino el redondo caos que me deslumbra. Esto lo tengo siempre claro, pero a veces es de una nitidez que lastima. Me gusta jugar adivinanzas, pero no entiendo el juego. Tres noticias al día se pueden procesar sin tropiezos, yo paso en una hora por decenas y hay noches como anoche en que una reunión de cabezas inteligentes deja en mi aire la más atroz confusión. ¿Qué pasa con nuestros países? ¿Cómo se reconstruye lo nunca bien construido? Quiero cerrar los ojos y saberlo. Si miro bien no sé por dónde se empieza a hilar la tela. Tengo la frente llena de historias y no sé cuál va primero, cuál tiene la razón, quién dice la verdad, cómo se adivina el presente. La luna ha brotado impasible. Hace calor. No quiero sino estar y estar, como las gotas de agua.

Angeles Mastreta

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