La indignante situación del Golfo

La indignante situación del Golfo

Ya es el peor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos. Pero su cercanía con nuestro país no ha sido razón suficiente para que las autoridades mexicanas pongan una lupa más grande sobre el Golfo de México con el fin de prevenir daños a todas luces venideros. La semana pasada hablaba del tema, a raíz de una declaración de la secretaria de Energía, Georgina Kessel. En ese entonces, ella nos decía que México veía de lejitos lo que ocurría con el derrame petrolero, porque la dirección del viento “nos favorecía”.

Pero hoy la cosa ya pinta distinta, hay estimaciones que hablan de una probable llegada del petróleo a tierras mexicanas. Ante esto, ¡oh!, ¿sorpresa?, México sigue viendo de lejitos la catástrofe ecológica. Anunciaron ya que “harán estudios” sobre lo que podría pasar en las costas del Golfo en caso de que esto sí nos alcance. No hay un plan de contingencia claro.

Muy extraño e ineficiente si hablamos que desde que la plataforma de British Petroleum explotó el pasado 20 de abril (lo que dejó 11 personas muertas), se ha calculado, en barriles de crudo, la cantidad de petróleo que se encuentra sobre el mar. Las cifras, hasta ayer, iban por los cinco mil barriles, unos 795 mil litros, pero la cifra del total de litros que se podrán perder llega a los 13.3 millones.

Lo que se ha hecho en nuestro país al respecto se ha limitado a la realización de “estudios para medir los posibles daños” y así “seleccionar instrumentos jurídicos” con miras a decirle a la empresa dueña de la plataforma que se haga responsable y repare los daños.

Ni una sola medida precisa de lo que nuestro país tiene planeado para esquivar los daños que están a unos cuantos días de llegar. Y es que justamente ahora es cuando las autoridades mexicanas se empiezan a “asustar”, aunque lo siguen viendo por el lado amable y continúan esperando que las corrientes de aire les echen una manita para evitar que el crudo llegue a costas mexicanas.

Y es que ya se acordaron, tanto la Armada de México como la Secretaría del Medio Ambiente, de que estas corrientes que hasta hoy se han portado bien con las costas mexicanas, sobre todo con las más cercanas a EU, es decir, las de Tamaulipas, sólo se comportan así hasta agosto, por lo que, a partir de ese mes, el flujo de las corrientes puede ser peligroso para México y sus costas. Aunque también deberían tomar en cuenta el asunto del calentamiento global, que ha hecho de las estaciones del año un vago recuerdo, pues el clima se comporta como le da la gana, y ya no se pueden hacer pronósticos confiables. Esa es una de las razones por las que se debería actuar ya, no esperar a que la llegada del crudo sea inminente, como sucede a cada segundo que pasa. Porque es una postura indignante que el gobierno mexicano no sea capaz de prevenir los alcances de una catástrofe cuya fecha de llegada se aproxima, sin importar si es día o noche. Resulta indignante que el gobierno no sea capaz de defender así su territorio, de agresiones ecológicas que deberían estar en la lista de prioridades.

La indignante situación del Golfo

Pero lo más importante, al final, ya no es si Bristish Petroleum esto, o aquello: el Golfo de México, el Océano Atlántico, el mar entero, ¡son del mundo! Se trata de una tragedia ecológica mayúscula de la que todos los gobiernos del mundo, y particularmente, de los países productores de petróleo, se están desentendiendo con la más indignante de las mezquindades. Cruzados de brazos, mientras ya empiezan a morir la fauna, la flora, el ecosistema de una enorme parte del mar que tanto nos da y al que tanto le quitamos. ¿Y la OPEP? Qué ignominioso silencio… Seguramente porque, ante el derrame, los precios del petróleo volverán a irse a las nubes…

Es una tragedia ecológica mayúscula de la que todos los gobiernos, y particularmente, de los países productores de petróleo, se están desentendiendo con la más indignante de las mezquindades.

Yuriria Sierra/exonline

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