La desconfianza se apodera de Mordor

La desconfianza se apodera de Mordor

“La desconfianza se apodera de España”, leo, ese país “que no quiere ser Grecia”. Yo tampoco quiero ser griega. A mí me va bien así, con este alfabeto y esta bandera, creo. Además, Grecia me recuerda a Bachillerato, a Safo y sus discípulas, a las traducciones de Jenofonte, a todas esas cosas que aprendimos y nunca se nos olvidarán, a pesar de lo inútiles que eran, o eso es lo que predicaban los de la clase de al lado, los del científico, al vernos con los diccionarios roídos. Alpha. Beta. Gamma.

Porque cuando uno mira las noticias y le hablan del problema griego, del atraso griego, del quebradero de cabeza europeo… cuando a uno le cuentan todo eso sólo se le vienen a la mente imágenes de la Grecia Clásica, como si el peplo tuviera la culpa de esta crisis. Que volveremos a las monedas de cobre. Que, malditos, nos arrastrarán, politeistas, a la nueva conquista helena…

Helenos somos todos. Y todavía hay quien se pone a criticar esta donación. Atended. Veamos lo que pasa. Sólo hay que esperar un poco. Que aquí todo el mundo tiene planes contra la crisis y cuando se toma una medida que a la larga puede ser beneficiosa: ya salen bocas catastrofistas ¡salvemos el capitalismo! Por Zeus, qué tontería. La Crisis somos todos. Todos: el problema. La falta de acuerdo.

Yo no entiendo nada. Como en aquellas clases de Bachillerato, no entiendo nada. No sé si mi huchita de cerdo servirá de algo, si con los cubatas que pago cada fin de semana, ayudaré al país. Este país de desconfianza que en ocasiones parece Mordor, por eso los orcos descerebrados. Orcos somos todos. Descerebrados. Y a ver qué nos cuentan el miércoles, nuestros “líderes” tras su reunión. Pues, por mucho que quieran, el futuro no está en sus manos.

Luna Miguel/mundofantasma/publico.es

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