Got, el clon

Got, el clon

Estos días hemos podido leer en la prensa una noticia sorprendente: han clonado un toro de lidia. Hablamos de Got, cuyo «original» es un fallecido semental del hierro de Guardiola, que no es el entrenador del Barcelona, sino un afamado ganadero de bravo del campo gaditano. Como el asunto se ha dado a conocer durante la Feria de San Isidro -fechas marcadas con almagre en el calendario taurino- ha dado por pensar si se querrá trasmitir un mensaje subliminal a los aficionados. Porque durante siglos los ganaderos han utilizado la tienta como método de seleccionar sus reses. Probando en el tentadero la bravura de la vaquilla, se elegían aquéllas cuyo comportamiento coincidía con el gusto del propietario, ya fuera éste partidario de la fiereza, o -mucho más habitual- de la embestida inodora, incolora e insípida, como se puede comprobar todas estas tardes de feria en el coso venteño. Quizá a partir de ahora las tientas se harán mirando por microscopio. Y, además de monosabios y areneros, habremos de ver en la puerta de arrastre a un personaje de bata blanca, tubo de ensayo en mano, esperando para recoger muestras de ADN.
El asunto deja una señal inquietante: aunque el material genético completo de Got procede de un toro bravo, como receptora del óvulo fecundado eligieron ¡a una vaca lechera! Algo irrelevante desde un punto de vista científico, pero tremendamente significativo desde lo simbólico. ¿Sonará el clarín y saldrá por toriles el hijo de una vaca suiza?

Marta Robles

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