Descemer Bueno, montado con la música.

“…En las fiestas de santería se ejecutan cantos y bailes en honor a los orishas, empleándose instrumentos genuinos de origen africano. En estas fiestas ocurre el fenómeno de la posesión, donde alguno de los creyentes se convierten en vehículos de las divinidades…”*. En el caso de Descemer Bueno se produce un fenómeno similar: es la música quien le posee hasta seducirle con cada una de sus notas. En su cabeza se asientan los atributos necesarios que rigen su carrera musical y su propia vida (ambas caminando por un mismo sendero) determinando, incluso, su relación con otras personas.

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Es de esta relación de donde surgen los frutos de un trabajo, que desde los inicios, le hacen proyectarse como un productor capaz de fomentar la valía del grupo de manera conjunta o independiente, regalando con su creatividad aquellas profecías de éxito en todo lo que imagina o toca. Montado con la música a cuestas sin que le pese nada, Descemer proyecta sus dotes llegadas de un mundo espiritual que reconoce y con el que conversa a través de las notas y su sed insaciable de creatividad.

Dotado de una fuerte individualidad, por la que reconoce no haber querido ser como nadie sino como sí mismo, es capaz de compartir sus conocimientos y aspiraciones con el resto, realizando trabajos que bien pudieran haber sido cantados por él,  como es el caso de los conocidos “Boleros” interpretados por Fernando Álvarez, que tuve la suerte de escuchar hace ya varios años.  Yendo más allá de la idea preconcebida de “música romántica” a la que este género invita y deteniéndose en sus letras,  introduce sensaciones oníricas en las que el sueño y la realidad se entremezclan para dibujarnos un mundo repleto de sentimientos: “a veces no encuentro palabras que en su seno acojan lo que siento yo”, podría ser la muestra de lo que este artista quiere expresar a través de sus diversos trabajos.

Desde que comenzará con Estado de Ánimo hasta el día de hoy con Cubiche y Amor y Música (junto a Kelvis Ochoa), Descemer continua manteniendo la ilusión y la pasión que implica un nuevo proyecto. Pasando por Columna B, Yerba Buena y Siete Rayos (en el que nos enseña que el ritmo no esta reñido con letras inteligentes y reivindicativas al status de ciudadano del mundo), autor de cantos yorubas,  rapero, trovador, jazzista y productor, Descemer Bueno se presenta con un estigma diferente donde la intensidad y la espiritualidad cohabitan en un mismo espacio, a saber, ese “sí mismo” en el que viajaba hace años.

  • “La Santeria, Cultos y Rituales”. Apuntes sobre Folklore Afrocubano. Raquel Ortiz.

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