Ciencia o ficcion

Ciencia o ficcion
Antonio Saura

Dicen que hubo un tiempo, hace miles de años, en que la Tierra sabía hablar. Y, con sus palabras, quiso enseñar al Hombre que la vida en este planeta era un regalo. Le brindó sus ríos, sus bosques, sus mares, y todos sus horizontes, confiando en que ese gesto fuera, para ambos, el sello de un pacto sagrado de convivencia para el resto de los días.
Dicen que hubo un tiempo, también hace mucho, en el que el Hombre sabía respetar. Y quiso demostrar a la Tierra que era capaz de cumplir ese pacto. Y se comprometió a que lo respetaría, también, para el resto de los días. Los pactos, entonces, sí eran de palabra.
Desde ese momento, la Tierra veló para que al Hombre no le faltara nunca de nada. Mientras que el Hombre, cuanto más tuvo, más olvidó. Y poco a poco, a su palabra se la fue llevando el viento.
La Tierra intentó advertirle: «Tenemos un pacto, no lo olvides». Pero el Hombre simplemente ignoró sus palabras. Había dejado de convivir con la Tierra, para vivir de ella.
Centenares de miles los muertes por tsunamis como el del sureste Asiático, por terremotos como el de Haití, por huracanes como el Katrina, etc. El cambio climático, deshielo, volcanes que cubren Europa de ceniza, etc. Nadie es tan culpable como nosotros mismos de estas catástrofes.
La Tierra ya hace mucho tiempo que dejó de hablar para actuar. Fue después de que el Hombre, la dejara de respetar.

Luis C. Gual/larazon.es

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