Cereal bíblico

En un mundo donde el pez vela cruza los mares incorporando mercurio a su organismo, resulta reconfortante encontrar rincones que venden comida orgánica.

Cereal bíblico

Confiamos en ellos por la atractiva publicidad que los decora y el confiable aroma a cardamomo que despiden.

La verdad es que en materia de productos naturales al ciudadano moderno se le dificulta distinguir el original de la copia. Una naranja pigmentada puede ser más auténtica que una reluciente naranja industrial. Carecemos de instinto para reconocer lo que no fue mancillado por fertilizantes. Para ello necesitamos etiquetas. Ante la posibilidad de comer galletas radiactivas (o que engorden mucho), revisamos empaques con erudita minucia. El género literario más leído de nuestro tiempo son los “valores nutricionales” de un producto.

Convencidos de su poder de seducción, los artesanos naturistas han pasado de la salud física a la espiritual. Ya circulan cereales hechos en Estados Unidos que no sólo prometen ser sabrosos y muy digestivos, sino conducir a otro nivel de la conciencia.

Mi primer contacto con la alimentación espiritualizada fue el Peace Cereal, producto 96% orgánico que destina el 10% de sus ganancias “a la paz”. La promesa suena un poco abstracta (como decir: “el 10% de mis regalías son para la dicha”); sin embargo, la caja informa que el dinero es enviado al yogui Bhajan, cuyo equipo de meditación otorga premios y becas por la paz.

Quien mastica esas crujientes hojuelas no sólo se siente sano: es bueno. La propaganda genera una sensación de filantropía (o al menos de 10% de filantropía, que ya es bastante en este mundo desigual).

A mi plato ha llegado otro cereal: Ezekiel 4:9. En este caso, los valores nutricionales vienen de la Biblia: “Toma también trigo, cebada, habas, lentejas, mijo, avena y ponlo en una misma vasija”. El libro de Ezequiel propone esta comida para las penitencias de quien desee expiar la iniquidad. No se trata de un lujo, sino de proteínas para los días duros.

Sin embargo, el calvario de ayer puede ser la gloria de hoy. Quien desayuna con bíblico afán se siente purificado. Para enfrentar los motores de la nueva Jerusalén, la Escritura —es decir, la etiqueta— recomienda consumir copos sagrados.

Juan Villoro

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