Brian Eno: ¿arte o fraude?

Brian Eno: ¿arte o fraude?

El sábado fui al museo Anahuacalli a conocer la instalación de 77 millones de pinturas, del inglés Brian Eno.

Encontré algo fascinante: una especie de altar mágico, un caleidoscopio electrónico donde una computadora proyecta, en un arreglo de pantallas, las permutaciones de más de 360 pinturas. Observarlo es una experiencia absorbente, como mirar las llamas de una fogata o las olas del mar. Las imágenes cambian insensiblemente para producir un ambiente de paz que permite observar la obra o simplemente dejarla pasar. “Es como música visual”, dice el autor.

Eno es uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas. Compositor, intérprete, productor, investigador y maestro. He sido fan de su música —y su inteligencia— durante años.

Por eso me sorprendió, el domingo en MILENIO, la reseña de mi amigo y colega columnista Braulio Peralta. Es bien sabido que la experiencia estética es enormemente personal, pero por varias de sus frases (“lo que se exhibe no es pintura”; “nada que ver con el arte”; “superchería visual”) pensaría que vimos cosas distintas.

Brian Eno: ¿arte o fraude?

Braulio, hombre culto con estudios de arte, parece adoptar una postura “tradicional”, en la que el arte tiene un valor intrínseco, esencial. De ahí que considere que algo hecho por una computadora no puede tener valor artístico. La perspectiva de Eno es distinta: para él “el valor estético de los objetos es producto de la interacción que tenemos con ellos”.

El filósofo Daniel Dennett expresa, en un ensayo sobre la inteligencia creativa, que los procesos por los que una computadora crea arte no son esencialmente distintos de los que ocurren en el cerebro humano. No hay, dice, “inspiración divina”, sino procesos algorítmicos entre neuronas que no “piensan”.

La obra de Eno es un ejemplo de “arte generativo”: el artista pone la materia prima y la computadora produce combinaciones inesperadas, siempre nuevas. Si ya Duchamp y su mingitorio dejaron claro que arte es aquello que queremos ver como tal, ¿por qué una computadora no puede crear objetos que nos permitan, como dice Eno, “disfrutar esa sensación de rendirnos y dejarnos ir, dar constancia de que nada es permanente”? A mí me encantó.

Brian Eno: ¿arte o fraude?

lacienciaporgusto.blogspot.com

Deja un comentario