A mí no me preocupa Arizona

A mí no me preocupa Arizona

A mí no me preocupa Arizona. No me preocupa su ley racista, retrógrada. Ni sus líderes extremistas. Ni la gobernadora Brewer, ni el alguacil Arpaio, ni los Minutemen, ni las redadas. Ni su grilla electoral. Ni el apoyo de la gente, de los arizonenses, a la ley que criminaliza la inmigración. A mí me preocupa México.

No me preocupa Arizona, me preocupa que ni la amenaza externa nos une. Que ante los agravios, vejaciones y sufrimiento que podrían padecer más de 600 mil personas de origen mexicano viviendo en ese estado, en México no veo a ningún líder, en el gobierno o en la oposición, con ascendente para encabezar una respuesta articulada, valiente, única, inteligente ante la ley SB1070.

No me preocupa Arizona, lamento en cambio que Felipe Calderón haya renunciado, desde siempre, a tener alguna política externa. Que no haya apostado a una idea clara del papel que quería que México desempeñara en el mundo. Que haya improvisado una canciller a partir de una discreta embajadora, cuyo rol en el gobierno es de caricatura. Que el Presidente no haya entendido que estar en el Consejo de Seguridad de la ONU era una oportunidad para pesar a nivel internacional, no una lata que le heredaron del sexenio pasado. Lamento que hoy no tengamos prestigio mundial que poner por delante a la hora de negociar con EU, o al momento de pedirle a otros países y organismos que se sumen a una defensa de los paisanos. No hay músculo que presumir allende el Bravo, nunca este gobierno quiso tener uno.

No me preocupa Arizona, me enervan las declaraciones de legisladores que luego de la promulgación de la ley han manifestado que se movilizarán para protestar, incluso viajando a Estados Unidos. ¿Querrán estos diputados y senadores matar de risa a los políticos de Arizona? Son los mismos incapaces de sacar leyes para generar mayor competencia, los que difieren cualquier discusión sobre reformas, entre ellas la laboral, que quizá, y sólo quizá, podrían generar mejora económica, y por ende mermar la fuga de mexicanos. Me preocupa que tengamos un Senado que tiembla ante Cuba, y cuya voz hoy no es contundente a pesar del vacío dejado por el gobierno federal en política exterior.

A mí no me preocupa Arizona, me inquieta que todo el mundo coincida en que es increíble que siga en el despacho de secretario de Economía un señor que, abundan los testimonios, trata con desdén a empresarios que le solicitan audiencia para plantearle proyectos de inversión. Si de él dependen algunos empleos, pues habrá más migrantes, irremediablemente. Pero también me preocupa que en los estados y municipios las obras nunca cuestan lo que deberían, las cuentas nunca cuadran, la transparencia va en reversa.

A mí no me preocupa Arizona, me desconcierta que los mexicanos no hayan encontrado aún los medios para presionar a la clase política a romper su pacto de conveniencia, que parezca inexistente el sentido de urgencia, que la indignación sea estéril, que encojamos los hombros ante la partida de primos, sobrinos, padres, amigos y desconocidos.

¿Ven que no era retórica? ¿Me creen ahora cuando les digo que a mí no me preocupa Arizona? Porque además, estoy seguro, los migrantes se impondrán, su lucha es justa, y lo harán por sí solos, pues saben que no cuentan con México, ¿qué podría ofrecerles un país que sólo supo orillarlos a intentar salvarse en otra parte?.

Salvador Camarena/eluniversal.com.mx

Deja un comentario