“Biutiful” guacamole

“Biutiful” guacamole

The White House” fue “La Casa Blanca”. Elegante cortesía. Honores. Sonrisas Colgate. Oropel. Slim. Beyoncé. Talancón. ¡Uf! Mariposas artificiales. Mole oaxaqueño. Gordo apetito. Magro resultado.

En el Capitolio, Calderón propone una “idea fuerza”: o salimos juntos o nos hundimos juntos. Ofrece nuevo amor sin rencores. El discurso es quejumbroso. Siempre que vamos pedimos algo. Esta vez la comprensión ante una ley racista. Obama puede hacer poco; carece de fuerza en el Congreso; los amigos de la SB1070 son más. Que cese el tráfico de armas. Que nos den lana para combatir al narco. Que nos dejen circular sus carreteras. Todo lo pedimos quedito. Argumentamos con la inocencia de los vencidos: nosotros no somos consumidores; no somos racistas; no fabricamos las armas de la violencia.

Washington ya se la sabe. Cumple las visitas de los presidentes mexicanos conforme al manual. Primero, el purgante. La calumnia abusiva. National Public Radio (NPR) afirma que Calderón protege a El Chapo. CNN pregunta a Felipe por Diego. “Su desaparición no es mensaje criminal” —responde agobiado. Luego la sobada. Ceremonias de color y calor con frío. Protocolo. Cena. Anhelo retórico. Hasta ovaciones. Y al final, nos mandan de regreso con una mancha de biutiful guacamole en la solapa. Quedamos como cuando llegamos. Como vecinos distantes. Usos son costumbres.

“Biutiful” guacamole

Sin embargo, en estos viajes ganamos algo. El Presidente nos hace creer que lo trataron con distingos de excepción. Allá, excepto insidia, crítica y calumnia, todo se publica chiquito. Si acaso en interiores. Lo que México demanda no transita. Pasamos inadvertidos. Importamos poco. Siempre es lo mismo. No tiene remedio.

¿A qué fue el presidente Felipe Calderón? ¿Al guacamolazo de una traducción traidora? Calderón dice una cosa y a Obama le cuentan otra. Hablan de amistad. EU no tiene amigos. Tiene intereses. De esta visita no pasará nada. Quedará cansancio. No tenemos capacidad de indignación. Llamar a la relación México-Estados Unidos “el producto asimétrico de una convivencia inevitable” es eufemismo. Ellos son ricos. Nosotros pobres.

Pepe Cardenas/eluniversal.com.mx

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