¡Todos somos Arizona!

¡Todos somos Arizona!

Siento pena por las manifestaciones que los mexicanos, y en general todos los latinos, hemos hecho contra la ley antiinmigrante de Arizona.

Que si conciertos, que si mascaritas, que si chistoretes, que si animaciones, que si groserías.

¡Puras babosadas que no afectan en lo más mínimo a ese estado de la Unión Americana y que si analizan con cuidado, lejos de tener un impacto positivo, justifican el odio hacia nosotros!

¿Quién se puede tomar en serio a un pueblo que es ofendido de semejante manera y que en lugar de reaccionar con fuerza, reacciona inventado un chiste?

¿Quién puede defender los derechos de alguien que, ante la propuesta de una ley tan radical, responde con insultos y vulgaridades?

Hasta parece que nos da gusto que nos discriminen. ¡Qué vergüenza!

Dígame usted, por favor, qué impacto real puede tener en la aplicación de una ley, por ejemplo, que un cantante haga un concierto o que interrumpa una ceremonia de premiación, como las que hemos estado viendo en las últimas semanas, para decir que está contra lo que está pasando en Arizona.

¡Ninguno! Eso es sólo publicidad para ese cantante, un asunto de relaciones públicas, pero nada más.

No y ni nos metamos con la parte de los chistes, porque entonces la cosa se pone peor. No hemos estado a la altura de las circunstancias.

Mientras que en diferentes rincones de Estados Unidos ha habido marchas y ciudades enteras como Los Ángeles, Austin y San Francisco se han organizado para boicotear al estado de Arizona, ¿qué hemos hecho nosotros?

¿Dónde están nuestras megamarchas en la Ciudad de México, en Hermosillo, en Ciudad Juárez, en Monterrey y en Guadalajara?

¿Por qué el gobierno federal no ha anunciado un boicot contra Arizona? ¿Por qué no han dicho nada los gobiernos de los estados fronterizos? ¿Por qué no ha habido reacciones por parte de nuestros empresarios?

Es como si en el fondo creyéramos que los señores de Arizona tienen razón, como si una parte de nosotros se sintiera culpable por estar mandando para allá a tantos paisanos.

Porque, no nos hagamos los dignos, en México no tenemos leyes como la de Arizona, pero somos iguales o peores.

Yo, personalmente, he visto a policías bajar gente de los camiones porque se ven como centroamericanos, a ejecutivos de reclutamiento rechazar a grandes talentos nada más por ser morena y a elegantes hoteleros discriminar clientes por algo tan ridículo como tener tatuajes.

Si te ves como centroamericano, entonces eres un indocumentado en potencia. Si eres moreno, van a perjudicar la imagen de una empresa. Si tienes tatuajes, mereces que te metan a la cárcel.

¿Y a que nadie se ha quejado de esto en los medios de comunicación? ¿A que nadie ha inventado un chiste de esta circunstancia?

Tenemos mucho que hacer en el caso de la ley antiinmigrante de Arizona, pero también tenemos mucho que corregir y mucho que aprender.

Si queremos progresar, tenemos que dejar de ser racistas y tenemos que dejar de rechazar a la gente de fuera que convive con nosotros.

Si queremos frenar la ley antiinmigrante de Arizona, tenemos que dejar de hacernos los chistosos y ejecutar medidas reales.

Mire, esta noticia no es importante por los mexicanos o por el resto de los latinos. Es importante porque atenta contra los valores fundamentales de Estados Unidos.

Es una ley que crea americanos de primera y americanos de segunda, una ley que limita las libertades, una ley que fomenta el odio, una ley que le va a hacer daño a la potencia más grande del planeta.

La ley antiinmigrante de Arizona abre viejas heridas en una sociedad llena de dolor, de vicios y de ansiedad. La puede dividir, la puede debilitar.

¿Se imagina usted lo que pasaría si más estados se unieran a esto? ¿Se imagina el grado de vulnerabilidad en el que podría caer Estados Unidos?

Ahí está el verdadero problema. Estados Unidos no se puede dar el lujo de perder fuerza y su gobierno federal va a tener que responder con otra ley, con una reforma migratoria o con algo que impida más fracturas.

¿Y los mexicanos? ¿Qué vamos a decir los mexicanos cuando esto ocurra?

Ojalá que algo más ingenioso que un buen chiste porque, hasta ahora, ni hemos sabido entender el conflicto de Arizona ni hemos sabido reaccionar como país ni como sociedad.

Alvaro Cueva/ojoporojo

Deja un comentario