El Omeprazol

El Omeprazol

Mariano Rajoy, al que mucho en lo personal respeto, no parece animado a ganar en las próximas elecciones. No quiere. Se ha empeñado en reducir sus posibilidades. Lo malo es que somos muchos los millones de españoles que dependemos de la bondad natural de Rajoy. Sólo un triunfo holgado del Partido Popular puede terminar con la pesadilla de sabernos gobernados por un especimen inclasificable como Zapatero. Pero Mariano Rajoy no se enfrenta a su mal. Se limita a engañar las molestias con medidas pasajeras. Es como el Omeprazol, un fármaco formidable que alivia y elimina los dolores esofágicos pero no sana la enfermedad. Lo de Bárcenas no tiene sentido. Que el tesorero imputado en el «caso Gürtel» pida la baja del Partido Popular, le sea concedida y conserve el escaño de senador manteniéndose en el Grupo Popular es de coña marinera. A estas alturas, Bárcenas habría de llevar más de un año fuera del Partido Popular y sin escaño, que rima. Mientras no se demuestre lo contrario, Bárcenas es inocente. Pero en un partido político que asegura combatir la corrupción, esas presunciones no sirven para nada. Las imputaciones que pesan sobre Bárcenas son de una gravedad alarmante. Tendría que haberse ido voluntariamente, pero nadie le animó a hacerlo. La solución del problema ha sido tardía y ridícula. Se ha renunciado a la cirugía a cambio de una pastilla de Omeprazol.  Ya pasará el escándalo. Y los socialistas, frotándose las manos con entusiasmo y razón.
Bárcenas no puede conservar el escaño fuera del Partido Popular, ni seguir perteneciendo a su grupo parlamentario si ya no forma parte del Partido Popular. De demostrarse su inocencia en el futuro, Bárcenas puede ser objeto de toda suerte de homenajes y reivindicaciones, pero la sola imputación de haber cometido un delito de corrupción es motivo suficiente y sobrado para ser dado de baja, no a petición suya, del Partido Popular, exigiéndole su buena voluntad para dejar libre el escaño senatorial. Pero Rajoy lleva un año huyendo de su enfermedad, la pusilaminosis, y ha preferido eliminar sus dolores con pastillas de Omeprazol. ¿Bárcenas imputado? Bárcenas a la calle. El PSOE está podrido de casos de corrupción, pero tiene una ventaja sobre el Partido Popular. No le importa y, menos aún, a sus votantes. No se puede hacer una oposición ejemplar adoptando medidas humillantes. Sucede con los políticos. No piensan que sus malas decisiones afectan a la vida y el futuro de millones de personas, que están por encima de amistades, gratitudes personales, componendas o debilidades anímicas. Bárcenas se ha convertido en un grave problema para el porvenir de un amplio sector de nuestra sociedad por su culpa y la de Rajoy, que no ha sabido atacar la enfermedad a tiempo aliviado momentáneamente con la pastilla de Omeprazol.

Así no se gana la confianza de los electores. Los socialistas no necesitan pedir perdón a la sociedad, porque no entra en su código moral.  Rajoy sí. Rajoy está obligado, por su propia formación personal, a olvidarse del Omeprazol, cortar simbólicamente las cabezas de los imputados en un caso de corrupción, y pedir perdón por su lentitud pusilánime. Siempre que quiera ganar las elecciones que tiene ganadas. Siempre que quiera, claro.

Alfonso Usia/Larazon.es

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