La pesima imagen de Mexico

 La pesima imagen de Mexico

El presidente Calderón nombró una nueva secretaria de Turismo. Gloria Guevara Manzo no tiene experiencia previa en el sector público. Cuenta, eso sí, con dos posgrados: una maestría en administración con especialidad en mercadotecnia por la Universidad Anáhuac y otra más en administración de negocios de Kellogg, la escuela de negocios de Northwestern University que destaca por su buena facultad de mercadotecnia. Antes de ocuparse de la cartera de Turismo, Guevara se desempeñaba como una directora general de Sabre Travel Network México, empresa de reservaciones y viajes turísticos. Según el comunicado del gobierno, en esa posición desarrolló una “amplia experiencia en la promoción de destinos”. Así que, por sus credenciales académicas y experiencia laboral, podemos asumir que la nueva secretaria es experta en mercadotecnia, el oficio de conocer al cliente para venderle productos.

En su nuevo trabajo, Guevara tendrá que vender a México como destino turístico, lo cual va a ser muy difícil en la coyuntura actual. No tanto por la recesión económica del año pasado (que ya se va superando) ni por la epidemia de influenza A H1N1 que comenzó en México y asustó al turismo extranjero. El problema más importante, el que está alejando a los turistas de otros países, sobre todo el estadunidense, es la creciente percepción de que México es un país violento donde un turista puede morir a balazos en cualquier momento.

La mala imagen de nuestro país no sólo se presenta cotidianamente en los principales noticieros de Estados Unidos y Europa. Ahora se ha trasladado a un lugar con más potencia comunicativa: las series de televisión. En los últimos meses he visto cómo los nuevos malos de la poderosa industria televisiva de Estados Unidos, que exporta sus series a todo el mundo, son los mexicanos. Los cárteles nacionales han desplazado a los soviéticos, a los fundamentalistas musulmanes y a colombianos como fuente del mal planetario.

Hace poco vi un episodio de Law and Order que lo ilustra perfectamente. Gracias a la investigación del homicidio de una traficante de drogas en Manhattan, la policía encuentra que un cártel mexicano tiene un grupo de sicarios en la zona. Se trata de menores de edad quienes abandonaron sus hogares y fueron llevados a México donde los entrenaron para matar. Son chavitos que viven en una lujosa casa y asesinan sin piedad. Habían matado a la traficante como parte de una venganza absurda relacionada con unos narcocorridos que circulaban en México. La fiscalía neoyorquina se ve frustrada: no puede hacer justicia ya que todos los testigos están aterrados de que el cártel mexicano los asesinen si hablan.

En otro episodio, éste de Lie to me, el personaje principal viaja con su hija de vacaciones a una playa mexicana. Se encuentra que hace poco secuestraron y mataron a una estadunidense. Ahora ha desaparecido otra. El caso tiene que ver con una clínica ilegal de venta de ovarios, protegida por un cártel de la droga y, por supuesto, por la policía local.

En la divertida serie Weeds, una viuda californiana de altos ingresos comienza a vender drogas para mantener su nivel de vida. La operación crece. Inevitablemente termina relacionándose con los reyes de la droga en la región que no son otros sino los mexicanos liderados, nada menos y nada más, por el alcalde de Tijuana.

Ese es el ambiente en los medios de comunicación que tendrá que enfrentar la nueva secretaria de Turismo. Su reto será superar la pésima imagen que tiene México en el extranjero como un país donde el crimen organizado opera con toda impunidad, gracias a la protección política, y donde hay que tener mucho cuidado de no ser asesinado por chavitos o secuestrado por criminales que ilegalmente venden ovarios.

He visto cómo los nuevos malos de la poderosa industria televisiva de EU son los mexicanos.

Leo Zuckermann/excelsior.com.mx

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