La perdida guerra del toreo

La perdida guerra del toreo
HEMOS perdido ante los terroristas la batalla del lenguaje y hemos perdido ante los antitaurinos la guerra de la información. Lo explico. Aquí se explica todo, esto no es como la incomprensible subida del IVA. Hemos perdido la batalla del lenguaje ante los terroristas cuando por tierra, mar y aire de prensa, radio y televisión se informa que han detenido a la «cúpula militar» de la ETA cuando trincan a los jefes de los pistoleros. El sistema adopta el lenguaje de los que quieren destruirlo, ¿habrá batalla más perdida?
Cambiando de tercio, con el toreo ocurre tres cuartos de lo propio. Ante los antitaurinos que quieren prohibir la Fiesta en Cataluña como el certísimo símbolo de España que es, hemos perdido la guerra de la información. Pero no ahora, que van de «mamá, toro pupa» los mismos diputados separatistas que vienen a lo mejor de comerse una langosta que han echado viva en agua hirviendo. Esa guerra de la información taurina la hemos perdido hace mucho tiempo. Ahora se trata de remediar el desastre, y observo con perplejidad que hay en algunos diarios como una carrera en pelo por los toros, más vale tarde que nunca. Ahora, en plenas Fallas de Valencia, en puertas de la Feria de Sevilla y rematándose San Isidro no tiene mérito. La guerra perdida de la que hablo no se refiere a las grandes ferias y las magnas crónicas de las brillantes plumas, sino a la información taurina de cada día. La Fiesta Nacional no correrá el menor peligro el día que ocupe en los medios informativos no digo ya el lugar del fútbol. Me conformo con el del baloncesto. Cualquier consumidor medio de radio, prensa o televisión tiene sobre los partidos de la ACB bastante más información que sobre la corrida de la feria de Olivenza.
¿Usted se acuerda cómo sus padres y abuelos escuchaban La Pirenaica? Bueno, pues así hay que escuchar la información taurina por la radio. Sólo Radio 5, cerrando el boletín informativo de las 21,30, da los telegramas de las corridas del día. No hablo de programa taurino, ni de crónicas. Hablo del teletipo pelado y mondado, lo de «toros del Conde de Tal para Fulano, oreja en ambos; Mengano, silencio y oreja; y Perengano, ovación y vuelta». Si quieres saber eso de una corrida que te interesa, tienes que estar al lado de un transistor exactamente a las 21,40, ni minuto más ni minuto menos, sintonizado en Radio 5. Si no, no te enterarás nunca. Tengo entendido que los primitivos cristianos, en las catacumbas, escuchaban así la palabra de Dios durante la persecución de Diocleciano. Por el contrario, cada boletín horario y cada telediario te informa no sólo de cómo han quedado el Real Madrid, sino incluso de la decisiva noticia del resultado del Villanovense-Puertollano, que nos quitaba el sueño.
El día que pongas un telediario y tengas allí toda la información del toreo como la de fútbol o baloncesto, podremos empezar a ganar la guerra que tenemos más perdida que el barco del arroz. Cuando los toros salgan en los telediarios habitualmente, sin necesidad de que a un torero le peguen un cornalón de caballo, que es ahora cuando únicamente salen: ¿es que no habéis visto nunca a un tío salir por la puerta grande con las dos pelúas en las manos, hijos míos? Los aficionados empezaremos a ganar la perdida guerra de la información cuando en pleno invierno los periódicos mantengan su sección taurina, con las noticias que ahora hay que buscar en los iniciáticos portales de Internet. Que los periódicos no den toros en invierno es como si en verano no hubiera sección de Deportes porque en julio no hay partidos de Liga.
Los abolicionistas catalanes nos han ganado hace mucho tiempo la guerra de la información taurina. Nos la hemos dejado ganar. Yo me conformaría con que anoche hubiera podido ver en el teletexto cómo quedó en Valencia el mano a mano de Ponce con El Juli. No pido retransmisiones de corridas. Ya me conformo con el teletipo taurino en el teletexto y con todos los telegramas del toreo a la mañana siguiente en el periódico.
Antonio Burgos/abc.es

Deja un comentario