‘La-la-la’ se dice en ruso ‘Tro-lo-lo’

¿Agobios financieros? ¿Su equipo favorito ha caído en Champions? ¿Su pareja ya no le quiere y el gato no le respeta? No se aflija, y repita con voz engolada y andares tiesos de soldadito de plomo: “¡Tro-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo..!” ¿No se siente ya mejor?

Como un eco llegado del pasado, el ‘Tro-lo-ló’ está tronando fuerte en el ciberespacio, donde cientos de miles de internautas han sido abducidos por este trino liberador, por este estribillo de puro gozo que en 1976 se sacó de la manga el barítono soviético Eduard Khil con afectación y patillas de Raphael.

Cuando el ‘Tro-lo-ló’ se le meta en la ‘tronera’ del oído, no saldrá ya nunca de ahí. Se lo advierto. Si aún no ha pinchado en el vídeo que acompaña este post, aún está tiempo de taparse los oídos y salir corriendo. Quizá pueda alcanzar la dicha total sin el ‘Tro-lo-ló’, aunque lo dudo. No es una trola: el ‘Tro-lo-ló’ está fuera de todo contro-lo-lo.

Este canto peripuesto a la alegría ha dado en la ‘tecla’ de los internautas de medio mundo, que lo parodian, tararean, imitan y cuelgan su versión en la red. El ‘Tro-lo-ló’ les ha hecho tilín y nadie sabe como ha sido. El clip ha sido visitado dos millones de veces en YouTube y cientos de fans se han unido a la página dedicada a Khil (Gil, según la transcripción española) en la comunidad virtual de Facebook.

La revolución digital del ‘Tro-lo-ló’ sorprendió a Khil en su casa de San Petersburgo cuando oyó a su nieto un día tararear su estribillo. Le preguntó que dónde lo había oído y le dijo: “abuelo, tu estás en todo Internet, el mundo entero está cantando tu canción”. Galardonado con el título de Artista de la Unión Soviética, Khil se instaló en Francia tras la caída de la URSS cantando en un restaurante llamado Rasputín.

En ruso, las ‘oes’ no acentuadas se pronuncian como ‘a’, así que el ‘Tro-lo-ló’ de Khil suena algo así como ‘Tra-la-ló’. Es como el ‘La-la-lá’ pero más afectado y cantado como hacia dentro. El estudio comparativo entre el ‘Tro-lo-ló’ y la expresión ‘Tralarí-tralará’ se lo cedo gustosamente a los antropólogos especializados en fonética étnica.

'La-la-la' se dice en ruso 'Tro-lo-lo'

La canción fue compuesta en 1966, dos años antes del triunfo eurovisivo del ‘La-la-la’, lo que me da que pensar: ¿Aguzó el oído el espionaje franquista para arrebatarle el ‘Tro-lo-ló’ al enemigo comunista? ¿Plagio al cante? ¿Oculta el pegadizo estribillo soviético alguna combinación secreta de fonemas diseñada para idiotizar a Occidente antes de proceder a su invasión? Cuando se haya escuchado la canción 37 veces como yo y se descubra canturreando el ‘Tro-lo-ló’ en los semáforos, entonces se hará preguntas parecidas a estas.

En todo caso, el video que ahora rompe en internet data de 1976  y presenta a Khil en un estudio de televisión ‘kitch’ con varillas sinusoidales de bronce a juego con su corbata (hoy valdrían una fortuna en el rastro). Más tieso que un cohete Protón en rampa de lanzamiento, el cantante evoluciona por el plató soviético con la versatilidad lumbar de un click de Playmobil y paso algo ralentizado, casi etéreo, algo así como un C3-PO cobrizo desplazándose por superficie marciana.

El estribillo del ‘Tro-lo-ló’ es como el grito de Tarzán pero sin actitud de mando. No contiene malicia ni ego. Es un remix entre la risotada bonachona de Santa Claus (‘Oh-oh-oh’) y el ‘Yabadabadu’ de Pedro Picapiedra (fíjense bien en la mata de pelo amazacotado de Khil: parece inspirado en el dibujo animado de Hanna-Barbera). El ‘Tro-lo-ló’ es una invitación a la alegría, un grito sin letra que busca tender puentes con cuerdas vocales entre los pueblos. El cantante reconoce que al principio pensaron en ponerle letra a la pieza, que se titula (como alguno habrá podido adivinado): ‘Estoy muy contento porque, finalmente, he vuelto a casa’ pero al final prefirieron enmudecer a la audiencia con este contagioso estribillo gutural que percute en el alma y amplifica las ganas de vivir y de reproducirse.

'La-la-la' se dice en ruso 'Tro-lo-lo'

¿Qué será lo que tiene el ‘Tro-lo-ló’? ¿Qué será lo que tiene este balido que no es balada ni es nada? Su sencillez, aunque algo redicha, nos devuelve a las raíces guturales del hombre primitivo, del trol. Cuando se nos agarra a la ‘liana’ de las cuerdas vocales ya no hay manera de quitárnoslo de encima. Es como tragarse un loro vivo y no acabar de digerirlo nunca. Querámoslo o no, el estribillo acaba insertándose en el fluir de nuestro pensamiento consciente (tengo que llamar a mi hermano hace frío esta noche juega el Barça tro-lo-ló), momento a partir del cual lo mejor es dejarse llevar por la dicha dicharachera que trasmite el mantra y grabar nuestras imitaciones en webcan para colgarlas en la red.

El ‘Tro-lo-ló’ es como un catarro que se transmite por el oído y del que no se ha salvado ni el oscarizado actor austriaco Christoph Waltz (‘Malditos Bastardos’). En medio de la fiebre digital Eduard Khil ha recibido varias ofertas para protagonizar giras por el extranjero.

Aunque al principio le atololondre un poco, el estribillo acabará por ayudarle a sacar de su pecho todo poso de negatividad acumulada. Pruebe, pruebe… Creo que deberíamos empezar a gritar ‘Tro-lo-ló’ en vez de ‘Goool’. Por cierto, ya puestos, ¿no le pegaría el ‘Tro-lo-ló’ al himno de España?

Daniel Utrilla/corresponsal de El Mundo en Moscu

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