El aplauso

El aplauso

El Tribunal Supremo considera que pedir un aplauso para los presuntos autores de un atentado terrorista es una expresión de cariño y no un delito de enaltecimiento del terrorismo, como en su día lo entendió la Audiencia Nacional al condenar a la alcaldesa de Hernani a un año de cárcel y 7 de inhabilitación. Esperemos que los asesinos no insten con cariño a ir contra estos jueces o sus seres queridos, porque si lo hicieran y cualquier ciudadano de a pie pidiera un aplauso para el autor de tamaña barbarie, ¿lo entenderían como un gesto puntual de cariño? Que le cambien el nombre ya. A partir de ahora, Sala de lo Penoso del Supremo.

Tienen ustedes muy poca vergüenza y, amparada en mi libertad de expresión, no merecen la toga ni el rango que ostentan, por no hablar del sueldo al que se aferran más que a la correcta aplicación de la ley. A este paso tendremos que protegernos tanto  de los criminales como de los jueces. Habla Felipe González del ganado que tenemos en la Justicia. ¡Vaya tropa! A ver lo que tardan en concederle la libertad provisional a Otegui porque su hija está en tratamiento psicológico desde que enchironaron a papi por ponerse cariñoso con los asesinos. Estoy asqueada de escuchar que la Justicia es una lotería –a precio de oro– porque depende del juez que te toque. Que los 82.000 euros que el Poder Judicial planea gastar en una cumbre en Montevideo los invierta mejor en mandar a Alemania a estos jueces de lo Penoso para que midan los gestos de cariño cuando alguien osa pedir un aplauso para Hitler o el Holocausto.

Reyes Monforte/larazondigital.es

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