Dos hombres en pugna

Dos hombres en pugna

Lleva una semana chupando portadas. Como quien no puede dormir y pasa madrugadas comiendo techo. Harto de ver al mismo tipo en todos los sitios con nomenclatura histérica. Un catálogo de fotos, videos y opiniones arrasan con su ego, le persigue. De momento nadie se acordaba de él. Ya podía levantar 200 kph sobre Castellana, avenida de los sueños, Porsche Panamera a tope, copete al viento, que pasaba desapercibido. En frente de su casa se había levantado un monumento a su querido enemigo. Que hace más goles, gana más plata, tiene todos los títulos y cae bien en cada estadio, una máquina de amigos; cómo no quererle. Pero Cristiano Ronaldo ha empezado a odiar a Lionel Messi.

No puede aguantar más. Cogió la pelota a latigazos, y salió a domesticar el futbol desde el principio. Marcó 2 golazos al Getafe, un tiro convicto más que libre y un lasser maligno. Con más pundonor que locura, logró durante unas horas, como mínimo, bajar los decibeles al nombre que lo azota gritándole quién es el mejor futbolista del mundo. Pero a Cristiano le duele la historia, no le duele el mundo. Lo suyo es como la del argentino una carrera por la inmortalidad. El uno es mejor que el otro, y así sucesivamente. Son tripulantes de un huracán y no se han dado cuenta. Una competencia individual feroz, como hace mucho tiempo no se veía. Mientras mejor juega Messi, más convicción demuestra Cristiano. Son una fuerza natural, un fenómeno climático, cambian las mareas, dan vueltas a la tierra, son atmosféricos.

Es culpa del viento que trae cosas de lejos; imprevistas, desconocidas, creando movimiento. No tengas miedo, no pasa nada, no es un remolino, no es un vendabal, es sólo un hombre luchando con cariño por ser brisa, por venir del viento.

Jose Ramon Fernandez G. de Quevedo

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