Desconfia de tus ojos

Desconfia de tus ojos
enigma de Isia Leviant (1981)

Antes se creía que era una ilusión creada por el cerebro, pero los estudios realizados por la neurocientífica gallega Susana Martínez-Conde demuestran que los verdaderos culpables son los mismos ojos. Según estos estudios, nuestros órganos visuales experimentan constantemente pequeñísimos movimientos involuntarios, llamados microsacadas, que explican la molesta sensación óptica.

Para demostrarlo, se pidió a tres personas que mirasen la misma ilustración mientras varias cámaras de alta velocidad registraban la posición de sus ojos 500 veces por segundo. Los voluntarios tenían que pulsar un botón cuando la “vibración” cesara y soltarlo cuando se acentuara. Así se comprobó que la mareante experiencia era directamente proporcional al ritmo de las microsacadas.

Según palabras de Susana Martínez-Conde: “Si parásemos el ojo, la percepción visual se desvanecería en milisegundos debido a un fenómeno denominado adaptación neural y que es común a otros sistemas sensoriales. Por ejemplo, sentimos los zapatos cuando nos los ponemos por la mañana, pero dejamos de notarlos el resto del día, salvo que movamos los dedos del pie. Esto sucede porque nuestro sistema sensorial ha evolucionado para detectar el cambio. En el campo de la visión, el problema se produce cuando un objeto está inmóvil. Si no hay cambio, las neuronas dejan de percibir el estímulo y permanecen inactivas. Les ocurre a las ranas, cuyo sistema visual sólo percibe objetos en movimiento. No son capaces de ver a una mosca posada a su lado, pero si echa a volar inmediatamente la capturan con su lengua. En nuestro caso, los movimientos de los ojos refrescan la imagen en la retina para que la percepción continúe siendo posible”.

Prosopopeya Divagante

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