Cristiano y Messi

Cristiano y Messi
Este no es un país para viejos, pero sí un país de envidiosos. El razonamiento que hacen los defensas es el siguiente: «A mí, este guaperas chulito, arrogante y pomposo, no me va a chulear por segunda vez. A la siguiente le pongo el tobillo en la oreja». Y zas, efectivamente, a la siguiente jugada a Cristiano se le ve con el tobillo en la oreja.
El otro razonamiento que hacen los zagueros es éste: «Este pobre chaval, chepudo, feíllo y poco agraciado, me ha regateado. Dios le ha dado esta gracia, pero es humilde y te mira desde abajo, no desde arriba. Me regatea porque es muy bueno. No le voy a pegar». Y a la siguiente a Messi le dan, pero sin alevosía.
¿Que por qué le pegan más a Cristiano que a Messi? Fundamentalmente por esto, pero también por más cosas. Porque el portugués es un armario de tres puertas, al que para tirarle hay que darle con tres escopetas de cañones recortados. Y porque sí, porque hace muchas bobadas, sobre todo eso de cuadrarse en las faltas como si fuese a lanzar entre palos en un partido de rugby. Movimientos para los flashes, para que le saquen en las fotos una vez más y Armani le inmortalice en las paradas del autobús con sus calzoncillos y el pañuelo dentro. Y, francamente, las féminas no apreciarían en su justa medida el mismo retrato con Messi recostado sobre la almohada. Lo mismo que a los guapitos de cara les cuesta más ser reconocidos por su trabajo en Hollywood, Cristiano Ronaldo paga igualmente el medir 1,90, ser idolatrado por las mujeres y chorrear a los rivales.
En este país siempre ha habido muchas envidias y a los listillos les suelen partir la cara por eso. Ya le pasó a Jorge Negrete cuando nada más bajar del avión en Barajas dijo aquello de «Cuate, ¿aquí no hay hombres, que sólo vienen a recibirme las mujeres». Claro, llegó un obrero de la construcción jienense, de esos que masacran la calle con las taladradoras y tienen una manos con callos de hierro, y le partió la boca.
Así que ojito, que aquí está muy mal visto eso de ser un pibón y bueno. Que se lo digan a Beckham, y eso que era bastante más malo que Cristiano…
Jose Manuel Cuellar

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