Barça eliminado por un minuto

Barça eliminado por un minuto

La historia comienza con un último minuto, partícula justa para sufrir y suficiente para trascender. Los detalles definen épocas, son símbolo de promesa y síntoma de victoria. Fue un minuto exacto y diminuto, pero drástico, por eso eterno. El tiempo cambió, con reloj en mano termina un pensamiento y arranca un sentimiento. La razón contra cronómetro produce cronología del espíritu. Sobrevivencia y corazonada; así está hecho un último minuto, domicilio de esperanza, inquilino de aventura. Perdía el Madrid 0-2, marcador depresivo a favor del melancólico empate del Barsa en la invencible Almería postHugo. El parcial era profecía, lo sabía el estadio intoxicado por la atmósfera dantesca. Caer con Sevilla era donar la Liga y llegar al miércoles de Champions con cheque postfechado.

La luna desplegó pancarta de despedida: Madrid, eres mi memoria. Y colgó cartel de emergencia: se busca estrella. Acudió Ronaldo (1-2), enseñó el omóplato y el Madrid cogió su hombro. El meteoro cósmico fue bondadoso y humilde; nuevo tratado de astronomía. Pellegrini conmovido cambio de profesión, de ingeniero a alquimista, mezcló hormonas con neuronas. El medio campo dio a luz, Guti parió una idea y Ramos (2-2) la bautizó. Había nacido otro partido. Hijo de padre carácter y madre coraje, el árbol genealógico de Real Madrid echaba raíces, se acabó el otoño. Falta un detalle, esos que legitiman líderes, al 92´ Van der Vaart (3-2), cambió la fecha.

El Madrid es primero, nunca perderá esta Liga. El campeón busca asilo en Europa, aquí el Barcelona está eliminado. Pueden ser 2 años de miradas, 2 meses 24 días de sueños y 17 horas de verdad; pero dale un minuto, sólo un minuto de esperanza a un luchador y te entregará su tiempo para siempre.

Jose Ramon Fernandez Gutierrez de Quevedo/mileniodiario

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