Auge religioso

Auge religioso

Las emergentes tecnologías de comunicación han multiplicado la posibilidad de exponenciar los credos e inclinaciones religiosas. Hoy existen religiones lo mismo para los amantes de la biología,del fútbol o para quienes se consideran intelectuales o amantes del sexo. Nada escapa a ser tema de adoración.

Con el advenimiento del racionalismo se pensó en un crecimiento imparable del mundo secular que minaría la irracionalidad de la cultura humana representada por las cuestiones religiosas. Pero la World Christians Database (goo.gl/ggnN) refiere que sólo 12.7 por ciento de la población mundial es no creyente y los credos han ganado en diversidad, de suerte que actualmente existen más de 9 mil religiones a escala planetaria. Sin embargo, en el rubro de las nuevas religiones, no se toman en cuenta una serie de credos no paganos que se han propalado en los últimos años.

Un de esos credos singulares lo inició Terence McKenna (goo.gl/SgfC), un alucinado que forma parte de ese mar de orates que abundan en la sociedad estadunidense y que permiten a cualquier extravagante devenir en profeta. McKenna fue un etnobotánico seguidor del doctor Robert Gordon Wasson y sus investigaciones con hongos alucinógenos. En 1971, durante un viaje a Chorrera, Colombia, McKenna y su hermano Dennis tomaron una droga usada por los chamanes, la ayahuasca, que le permitió entrar en contacto con los “espíritus de la naturaleza”, los “elfos”, una especie de aliens. Durante “el viaje”, Terence recibió la revelación sobre la naturaleza del tiempo o yi-king.

Para McKenna no vivimos en un tiempo lineal, éste se conforma de diferentes olas temporales que se van a conjuntar el 21 de diciembre de 2012 para abrir camino al escaton o fin de la historia. Pero, a diferencia de la teología cristiana, el escaton es una oportunidad para la humanidad, la cual es resultado de la aceleración con que se presentan los avances tecnológicos. Justo cuando concluya el calendario maya se producirá un cambio radical que será la oportunidad para que los humanos alcancen el paraíso individual.

La presencia de McKenna en la red no sólo está en las páginas que le rinden tributo y en sus fieles seguidores, sino en una serie de programadores que, inspirados en sus profecías, han dado paso a programas que intentan unir chamanismo y nuevas tecnologías y en espacios en donde tales aspectos son discutidos con el fervor propio de un manicomio.

Antulio Sanchez/mileniodiario

Deja un comentario