Tabaco y lo demas

Tabaco y lo demas

DESDE que me enteré, hace siglos, de que existían y qué eran, soy partidario de la legalización y regulación de las drogas. Quizá una de ellas es el tabaco, y los no fumadores -o casi todos- se quejan de ser perjudicados. Se quejan mucho más que los peatones de la contaminación y atropellos por culpa de los coches (cuya venta se enloquece para aumentar) o del alcohol bebido por sus conductores. Más que los sufridos ciudadanos dañados por empresas sin escrúpulos y por vertidos en ríos y mares. Más que los alimentados con animales indebidamente cebados, o frutas y verduras mal abonadas, o productos maltratados por conservantes perjudiciales y nocivos… Pero la Ley Seca, a pesar de sus sangrientas enseñanzas, fue olvidada. Y ahí está México, con una guerra interior, encabezada por su presidente, y llamada al fracaso, contra las poderosas mafias invencibles, asesinas, desalmadas y enriquecidas por la prohibición de las drogas… Seamos prudentes: aconsejemos y eduquemos sin desaliento en vez de prohibir. Y empleemos extractores de humos. ¿O es que, por el tabaco, siente el Estado aquí remordimientos ya que es el único que de él se beneficia?.

Antonio Gala/elmundo.es

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