Suicidarse sin dolor

Suicidarse sin dolor
El laboratorio de investigadores de Otringal ha descubierto una manera de suicidio indoloro perfecto. Los que tengan miedo de realizar esta práctica de acabar con la vida por miedo a lo que puedan sufrir o a que haya algún fallo y se queden pikis el resto de su existencia, están de enhorabuena.

Tenemos que suicidarnos en un espacio alto y cerrado. No tiene que haber ventilación porque queremos inundar levemente el lugar con CO2. Tiene que hacer mucho frío y debemos ir en ayunas. Nos disponemos a saltar al vacío desde una altura de cuatro o cinco plantas. Pero antes de hacerlo, debemos tomar cinco pastillas de somníferos y un trago de tequila.

Una vez en el aire, activaremos un dispositivo que hará que tras nosotros caiga un camión, para que cuando nos desmembremos en el suelo nos aplaste. Pero no aterrizaremos en el suelo, no, lo haremos sobre una piscina que contendrá una mezcla de agua, lejía y gasolina. Estará electrificada y en llamas. Hacia nosotros apuntará una jeringuilla que nos contagiará un surtido Nestlé de enfermedades: el SIDA, la gripe A, el síndrome del intestino irritable… Además, habrá un detector de movimientos para que cuando lleguemos a tocar la piscina una pistola nos dispare, una guillotina nos atraviese y una bomba nuclear explote. Por último, una gorda se comerá el polvo resultante.

escrito por Tandro en otringal.com

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