Sobre los fantasmas del pasado (presente y futuro)

Sobre los fantasmas del pasado (presente y futuro)

No fuman, lo dejaron cuando les entregaron a la niña; lo echan de menos después de joder. Amanda está recostada sobre el pecho de Martín, Martín juega con los tirabuzones del pelo de Amanda.
—¿Piensas en ella cuando lo hacemos? —pregunta Amanda.
Martín opta por ser sincero, siempre lo ha sido. La sinceridad es más fácil de recordar.
—Nunca —asegura, el pelo de Amanda huele tan bien—. Pienso en ella cuando subimos en el ascensor, cuando doblamos sábanas, cuando cenamos sobras o cuando discutimos —Amanda siente una punzada de celos, ellos muy raramente discuten—. Cuando lo hacemos —dice Martín— sólo tengo fuerzas para pensar en ti.
Martín no necesita contar ovejas para que lo venza el sueño. Amanda tampoco.
—¿Tú piensas en él? —Martín bosteza.
Amanda es sincera, siempre lo fue consigo misma. La sinceridad cuesta menos trabajo.
—Todo el tiempo… —dice. Acaba de dormirse.
Martín también.

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