Los limites del amor

Los limites del amor

Aún cuando podamos tener las mejores intenciones al iniciar una relación sentimental, todos bajo ciertas circunstancias, podemos ser vulnerables a una aventura. Estar consciente de las condiciones que pueden desencadenar una aventura amorosa debe ser una prioridad para cualquier pareja. La semilla de la infidelidad crece lentamente y los miembros de la pareja no se dan cuenta de lo que pasa hasta que están en crisis. Existen cinco causas frecuentes por las que una pareja puede optar por tener una aventura.

Primera: No entender las etapas por las que atraviesa una relación. Se dice: “Siento como si todo hubiera cambiado. ¿Donde está la persona de la cual me enamoré?”

Una relación atraviesa por muchos cambios, algunos de ellos dolorosos. Las relaciones empiezan con un periodo de “luna de miel”, donde la pasión y una intensa conexión emocional es la norma. Pero después, la relación entra en una etapa donde la convivencia diaria puede producir conflictos. Es aquí donde parece que el “alma gemela” repentinamente desaparece y surge la confusión.

En este punto de desilusión somos vulnerables de tener una aventura, especialmente si se malinterpretan estos cambios inevitables en la relación y se piensa que se está con la persona equivocada, por lo cual no hay que confundir una transición normal —aunque dolorosa— con un motivo para dejar a la pareja.

Segunda: el adiós a la pasión. Se representa por frases como: “Simple y sencillamente no tenemos tiempo para el sexo. Al final del día ambos estamos exhaustos, pues trabajamos diez horas”.

La pasión puede variar a través de la vida de la relación. Las relaciones inician sobresexualizadas. Con los años, la cotidianidad remplaza el fuego que alguna vez existió. Si los aspectos físicos y sensuales de la relación son ignorados por un largo periodo, la relación sufrirá.

Muchas parejas erróneamente asumen que la pasión debe ser natural y terminan dejando de intentar. La resignación a una relación de pareja sin sexo es un error, que puede conducir a pensar que el único camino de regreso a la pasión está fuera de la relación.

Tercera: ignorar temas importantes. Se identifica cuando se dice: “Siempre que trato de hablar con mi pareja, dice: Todo está bien, no hay nada de qué preocuparse. Pero nada está bien, difícilmente hablamos. Estoy cansada de su rechazo”.

Muchas parejas asumen que su relación simplemente se cuidará a sí misma, que el amor los mantendrá unidos. Esto simplemente no sucede. Por su puesto, el amor es importante, pero sólo es una pequeña pieza de una relación saludable. Cuando se ignoran los problemas, éstos se multiplican. No tomar en cuenta asuntos importantes para ambas partes erosiona la intimidad y causa sentimientos de soledad.

Es dolorosamente irónico sentirse solo en una relación, que supuestamente debe darnos una profunda sensación de conexión con la persona que amamos. Ignorar las necesidades de cada uno de los miembros de la pareja tiene un efecto acumulativo del cual surgen sentimientos de desesperanza, negligencia y resentimientos, que lentamente abren un abismo que nos conduce a la infidelidad.

Cuarta: los modelos negativos. “Mi pareja dice que la trato de la forma como mi padre trata a mi madre”.

Para bien o para mal, todos aprendemos cómo mantener una relación, al observar las relaciones que nos rodean, principalmente durante la infancia. Por ello, debemos estar conscientes de los patrones poco saludables que aprendimos, entre ellos la infidelidad.

Quinta: el fenómeno de la “amistad”. Una aventura física frecuentemente empieza de una aventura emocional. Cuando se prefiere satisfacer las necesidades emocionales con un amigo(a) en lugar de la pareja se puede estar en una zona de peligro. Hay varios motivos: El amigo(a) da la atención que no recibe de la pareja; apoya y valida la forma en que lo hacía tu pareja, lo cual provoca un estímulo de atracción física hacia el amigo o la amiga.

No hay que sentir pánico si alguna de estas situaciones describe tu relación de pareja, pero sí es importante tomarlas como señales. Estar consciente de estas condiciones y discutirlas con la pareja pueden evitar la infidelidad y sembrar semillas de compromiso y lealtad. También es importante conocer el estilo de temperamento personal y de la pareja para saber cuáles son las prioridades, los asuntos nunca mencionados, las necesidades no cubiertas. Conocer el tipo de temperamento, da pistas sobre las situaciones que los pueden hacer vulnerables a una aventura y abrir canales de comunicación que fortalezcan la relación de acuerdo con las prioridades para cada uno.

Victor Iñigo/eluniversal.com

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