Literatura chicana

 Literatura chicana

Vio, de niño, entrar a Zapata y a Pancho Villa en la ciudad de México. De la mano de su hermanito, fue testigo de varios fusilamientos cerca de donde ahora está el Palacio de Bellas Artes. Mucho después, llegó a Chicago con 19 años, el mismo día que Charles Lindbergh completó su vuelo trasatlántico, el 21 de mayo de 1927. Le siguieron las armas; en la peluquería mexicana a la que iba solía haber un gángster haciendo guardia con metralleta, pues el jefe era también cliente. Durante la II Guerra Mundial tomaría las armas, como soldado en las Islas Filipinas, de donde regresó con gran cariño por su gente y por la herencia hispana que allá encontró.

En los años 50 y 60 llegó a ser uno de los principales profesores de literatura mexicana e hispanoamericana en EEUU. Ha escrito más de 45 libros y mas de 400 ensayos. Distinguido profesor en la Universidad de Illinois hasta 1975, se jubiló en Santa Bárbara, donde volvió a hacer carrera en la Universidad de California, con tres décadas más como profesor, hasta casi cumplir los 100 años. Antes había enseñado también en las universidades de Chicago y Misisipí y la Emory University.

Compartía, caso raro entre catedráticos, las actividades académicas con las actividades culturales y cívicas de la comunidad: siempre preocupado por la condición de los mexicanos y de todos los hispanos. Su Breve Historia del Cuento Mexicano es un clásico, así como su libro sobre Mariano Azuela, el primero sobre el gran novelista de Los de Abajo. Fue uno de los primeros estudiosos del «realismo mágico» en los años 60 y en los 70, y puso el peso de su prestigio académico en el estudio de la literatura chicana, ignorada cuando no repudiada en las Universidad.

En un sentido es el «padre» de los estudios de literatura chicana, los cuales promovió incesantemente. Dada la longitud de su vida y carrera, se podría decir que era el decano de quienes se dedican en este país al estudio del español y de nuestras literaturas.

Aparte de su gran generosidad con estudiantes y colegas, le caracterizaba una gran sencillez e interés por los demás. «Trataba con la misma deferencia y afabilidad a Octavio Paz o a Carlos Fuentes que a una camarera o lavaplatos de un restaurante, quienes solían acercarse a saludarle», recuerda Víctor Fuentes, escritor español y profesor de UCSB.

Tenía también un gran sentido del humor. Cuando algún chicano le preguntaba el secreto de su longevidad, decía, «como arroz y frijoles como ustedes». «Finalmente, al cumplir 101 en la cena de cumpleaños descubrió tal secreto», recuerda Fuentes. «Es el amor que me tienen ustedes los amigos», claro que en esos amigos implícitamente también incluía a la camarera y al lavaplatos.

Luis Leal, profesor de literatura, nació en Linares (México) en 1907 y murió el 25 de enero de 2010 en Santa Barbara (California, EEUU).

Isaac Hernandez/elmundo.es

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