Las frases del fin de semana

Las frases del fin de semana

Si el deportista es sujeto, el deporte debe ser verbo. En fin de semana sobran enunciados que justifican derrotas o empalagan victorias. Frases industriales enlatadas para la ocasión. Pocas veces la honestidad es subrayada, con la verdad al margen la lealtad es una palabra en dirección al viento. Hace un año con el alma vencida escribía su llanto. Pero Federer juró regresar al mismo lugar, Australia, y ganar. Cumplió, escapó del papel, dejó tinta escurriendo, se volvió predicado. Roger Federer, así, sin más, no necesita gramática; su nombre en solitario, es una frase lapidaria. Una frase es capaz de prometer, sonar bonito, quedar bien. Sin embargo, esa breve declaración de intenciones sería un renglón torcido si no puedo mantenerte mi palabra, garantizar lealtad, mirarte a los ojos y ser argumento.

Guti, futbolista alternativo, mediocampista subversivo, se amotinó contra la prensa. Exigió que hablaran de su juego y escribió en la cancha un mensaje genial. Su extravagancia editorial mantiene vivo al Madrid en Liga, fue frase. John Daly, un golfista similar, abandonó el sábado su estrafalaria carrera con una frase auténtica. “No puedo seguir humillando a mis fans”. Ayer, Wayne Rooney dijo: “Moriré en el United jamás me iré”; horas después fue al campo del Arsenal, marcó entre 6 rivales y ganó el juego, su frase es un hecho. Misma hora, todavía con la memoria baleada, otro delantero demostraba su aliento: “me llamo Salvador Cabañas”, dijo; fue la frase de su vida. Las frases son armamento de promesas. Pero al declarar su verdad, demuestran derechos de autor sobre un juramento, escribiéndolo cada noche, sin importar distancias, ni esperar más a cambio que el honor de hacerlo para alguien, que quiera leerlo.

Jose Ramon Fernandez hijo/mileniodiario

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