La castellana: camino al cielo

La castellana: camino al cielo

La semana denunció los sospechosos para asaltar en mayo el Bernabéu. Real Madrid sin proponérselo juega como equipo, encontró en lesiones y suspensiones la excusa de emigrar al área. Excentricidades y casualidades confirmaron el miedo de Pellegrini. La desgracia de Pepe salvó la defensa, Albiol, Arbeloa y Ramos demostraron vocación de socorristas. El exorcismo de Guti pacificó el medio campo, con Alonso, Granero y Kaká, la zona de destrucción masiva hoy es zona recreativa. Adelante manda Ronaldo, Higuaín se rebela y Benzemá obedece. Sin clonar al Barsa, el Madrid por fin pone cara de favorito.

Lo del campeón es novedoso, tras meses invicto empieza a parecer terrestre, aun así gana, demostrando que también sabe arar el campo. Pero a Guardiola le creció un problema; Messi cada día es más grande. Tiene poder de atracción sobre la victoria, magnetiza el resultado, hipnotiza a sus compañeros, ahora más burocráticos y menos independientes. Distintos a Manchester y Chelsea, esquizofrénicos, irracionales, atroces. La barbaridad de Rooney es la realidad de su equipo y el salvajismo de Drogba, la crueldad del suyo. Fergusson domesticó un vikingo y Ancelotii domó una pantera, los delanteros más violentos de Europa amenazan el señorío de la Castellana.

Una avenida que tiene cuatro caminos. Puedes girar a la derecha y hacerte a un costado. Doblar a la izquierda transitando por la renuncia. Dar media vuelta en el stop del adiós. O seguirla hasta el final, caminando a su lado, sin saber dónde te llevará el sentido. Créanme, llegando al cruce de La Castellana sólo hay una dirección, no tienes marcha atrás. Atravesando esa avenida durante la noche y siguiendo de frente está el camino al cielo, para mí, un paseo inmortal.

Jose Ramon Fernandez Gutierrez de Quevedo/mileniodiario

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