Elogio al lapiz

Elogio al lapiz

No debiera reconocerlo —en mi condición de comprador compulsivo de gadgets, aparatos, software y otros artilugios— pero no hay nada lejanamente comparable a un lápiz y un cuaderno. Una buena mecanógrafa (ojo, feministas, estoy suponiendo, con descaro, que éste es oficio de mujeres), una buena mecanógrafa —repito— es capaz de teclear las palabras mucho más rápido de lo que yo puedo garrapatearlas en un papel. Pero, la diferencia es que puedo tomar apuntes en la jungla o en medio del desierto y ella necesita, de entrada, llevar su máquina de escribir (portátil, en el mejor de los casos o, ya entrados en el tema de las tecnologías modernas, una laptop muy sólida con decenas de baterías de repuesto).

Pero miren, justamente, las dificultades para introducir texto, digamos, en un teléfono “inteligente” (ya no hablo de las agendas electrónicas porque son objetos extinguidos): te hace falta, de entrada, un teclado irritantemente pequeño en el que apenas puedes encontrar las letras y para el cual te harían falta unas manos de insecto si quisieras tener la mínima agilidad; ah, pero antes de siquiera hacer el intento de apuntar palabras con acentos agudos y eñes, tienes que encender el cacharro, esperar a que te muestre un “menú” y, finalmente, abrir una “aplicación”, o sea, un programa determinado. En cuanto a las computadoras, o son muy grandes o son muy pequeñas pero, en un caso o el otro, no funcionan solas sino que las tienes que conectar a una red eléctrica. Y, desde luego, se encienden (lo que significa que tienes que esperar eternidades para que comiencen a desmadejar a una bestia como el Windows Vista) y, también, se apagan (a la mitad del párrafo más inspirado que hayas podido redactar en tu perra vida). Nada de esto ocurre con una hoja de papel: está ahí, al alcance de la mano, es casi instantánea y no le ocurren system crashes, o sea, caídas del sistema. No tienes tampoco que “navegar”: el cuaderno lo abres y lo cierras. Es mucho más práctico. ¿O no?

Roman Revueltas Retes/mileniodiario

Deja un comentario