Calentamiento global

Calentamiento global

Un estudio de cuatro prestigiadas universidades de EU sostiene que en los años más calurosos, el riesgo de conflictos armados es mayor.

Este estudio señala que hay una fuerte vinculación entre temperatura y guerra. Los investigadores señalan que el calentamiento global aumentará un 54% el número de conflictos armados en el África subsahariana de aquí a 2030, con un balance de 393,000 muertos en combate adicionales. Este trabajo ha sido realizado por investigadores procedentes de las universidades de Berkeley, Harvard, Stanford y Nueva York, y analiza los datos históricos del periodo 1981-2002 descubriendo que en los años más calurosos el riesgo de conflictos armados aumenta. En algunos casos, señalan los investigadores, un incremento de un grado en la temperatura media provocó un aumento del 50% en el número de conflictos. Es decir, hay una relación causa-efecto entre la subida de la temperatura y la belicosidad en el África negra.

Un factor determinante en el estudio es la producción agrícola. Las cosechas en África son extremadamente sensibles a cambios mínimos en las temperaturas, y es que en buena parte del continente 90% de la población trabaja en la agricultura. Lo anterior provoca que disminuyan los ingresos de los campesinos y por tanto, surja un descontento social, provocando que se unan a las rebeliones. Este fenómeno había ocurrido durante la década de 1980 y 1990 en países como Nigeria, Sudán, Sierra Leona, Somalia y Etiopía, entre otros. Para este hallazgo de la conexión entre guerras y temperatura en el pasado, los investigadores utilizaron las proyecciones climáticas para predecir la futura incidencia de guerras civiles en el África subsahariana, y la principal fuente de los datos históricos empleados en el estudio provienen de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido.

El estudio sugiere una necesidad urgente de reformar las políticas de los gobiernos africanos y los principales donantes de ayuda extranjeros para enfrentarse a las temperaturas crecientes. Los autores del estudio sugieren que una estrategia probablemente exitosa y urgente, sería desarrollar variedades agrícolas que se adapten a la temperatura, y promover entre los agricultores el conocimiento y los incentivos para cosecharlas.

El reto consiste en generar políticas públicas y programas de apoyo para que la agricultura subsahariana sobreviva al calentamiento global y las poblaciones rurales mantengan su sustento, con el objeto de disminuir el incentivo de que éstas se adhieran a las rebeliones en los próximos decenios.

Esta problemática en el continente africano debe ser atenuada de inmediato, para evitar brotes de ingobernabilidad en una región frágil en el ámbito económico, político y social.

Organismos internacionales como la FAO, el Banco Mundial, y la misma ONU, deben contribuir desde ahora a proponer soluciones a fin de disminuir el riesgo de una catástrofe que podría desencadenar un brote de violencia regional de proporciones inusitadas, por ejemplo, se podría instrumentar un programa de seguros agrarios.

También representa una oportunidad para empresas trasnacionales del ramo agrícola y alimenticio para que promuevan negocios inclusivos en la base de la pirámide económica, en este caso el sector rural del continente africano.

Desafortunadamente, el calentamiento global en los próximos decenios es inminente. Sin embargo, todavía se está a tiempo de revertir esta situación para frenar los conflictos armados en el continente africano antes de que surjan.

Alejandro Guerrero Monroy/excelsior.com

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