¿Intervencion de la O.N.U.?

¿Intervencion de la O.N.U.?

La violencia que viven como regla los habitantes de Ciudad Juárez Chihuahua es alarmante. Las cifras que se conocen dibujan a la antes llamada “Paso del Norte” en un enclave fuera de control de la legalidad en el que los bandos del narcotráfico sostienen reyertas en la vía pública, adentro y afuera de viviendas, establecimientos oficiales o privados. Desde hace más de una década se ha señalado a Ciudad Juárez como una comarca peligrosa en la que se contabilizan miles de casos de homicidios de mujeres, fenómeno identificado como feminicidios, hoy las cifras de crímenes letales han crecido y extendido sobre todo a varones jóvenes —como los ultimados la semana pasada— y entonces la refieren como suerte de necrópolis contemporánea.

Miles han cambiado de residencia a El Paso, Texas, ahora sabemos que las bandas criminales también radican allá y cruzan de un lado al otro con impunidad. Aumenta el reclamo de la intervención de la ONU mediante sus cascos azules, un planteamiento que sintetiza una solución extrema e inimaginable en un México aferrado al sentimiento soberanista. Se habla de miles de “ejecutados” y es la ciudad más violenta del planeta. No son ejecuciones, son asesinatos, hablar de ejecuciones es una expresión inexacta que los medios y los políticos emplean para referirse a los muertos por ajustes de cuentas entre los gatilleros e incluyen a las víctimas ajenas las disputas territoriales relacionadas con el tráfico de drogas, o sea a inocentes. Las ejecuciones son aquellas que se concretan cuando se aplica la pena de muerte a un reo por sentencia de un tribunal competente, con lo aberrante que eso sea (la pena de muerte).Lo que ocurre en Juárez es otra cosa, es un campo de batalla en el que no se observan las mínimas reglas que por lo absurdo que parezca son parte del Derecho de la Guerra (Derecho Internacional Humanitario) medidas que se comprometen a respetar los bandos beligerantes para evitar sufrimiento a las personas que no participan en las hostilidades, básicamente mujeres, ancianos y niños, así como permitir la operación de la Cruz Roja para rescatar a los heridos en batalla y salvarles la vida.

El nacionalismo mexicano se cimbra con la eventual intervención de la ONU en esa zona en la que impera la barbarie a pesar de estar bajo el resguardo del Ejército y la policía federal.

Es paradójico que esa cuestión se trate justo cuando celebraremos el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución que prohijó un régimen autoritario que sin embargo basaba su fortaleza en décadas de paz social. Los legisladores consideran que lo urgente es reforzar la laicidad de la república modificando la Constitución, ojalá se aseguren, además, de reafirmar en ella el derecho a la seguridad pública en todo el país y suprimir la culpa del himno nacional por aquello de: “…que en el cielo tu eterno destino/ por el dedo de Dios se escribió.”

Francisco Javier Acuña/excelsior.com

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