Superfreakonomics

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Para quienes leyeron el primer libro Freakonomics, la secuela está igual de políticamente incorrecta. Gran libro, de nuevo. Aquí nos volvemos a encontrar con los incentivos perversos que surgen de políticas públicas y privadas que parecen bien pensadas, con resultados opuestos a los esperados.

Las trampas de los seres humanos. La falsedad de creer en la natural bondad del hombre (como raza). Lo sobrevalorado que son los estudios científicos de diversos temas. Todo aderezado con preguntas que parecen no tener ni pies ni cabeza: ¿en qué se parecen las prostitutas a los Santaclós de los centros comerciales? ¿Por qué debe un terrorista suicida comprar un seguro de vida? ¿Cómo le cambió a las mujeres de la India la vida la llegada de la TV en el sentido opuesto que al resto del mundo?

En Superfreakonomics conocemos casos que resulta increíble no haber escuchado antes.

Uno, por ejemplo, se refiere a un acontecimiento de los años 60 que ocurrió en un conjunto residencial de Nueva York. Un hombre abusa sexualmente de una mujer, Kitty Genovese, que llegaba a su departamento a las 2 de la madrugada.

No sólo eso. La asesina a cuchilladas. Todo esto a la vista de 38 personas; de 38 vecinos. El caso Genovese ha sido motivo de múltiples estudios sobre la increíble apatía a la que podemos llegar los seres humanos.

¿Cómo pudieron 38 personas ver como un hombre violaba y asesinaba a una mujer y nadie siquiera tomó el teléfono para llamar a la policía?

Esa es la pregunta que responde Superfreakonomics.

Ni somos tan apáticos como el caso Genovese ha hecho creer a los estadunidenses, ni tan bonachones como algunos estudios sobre altruismo dictan.

Otro capítulo se refiere a un tema muy en boga: el calentamiento global.

Hoy la ciencia nos advierte de los terribles daños que provocamos los seres humanos a partir de nuestro irracional consumismo. Pues los autores Steven Levitt y Stephen Dubner se dan a la tarea de romper mitos y presentar realidades.

De entrada nos enteramos que a mediados de la década de los 70 varios científicos nos advertían sobre el terrible riesgo del ¡enfriamiento global!

Así es. Hace cosa de 40 años las alarmas sonaban porque en el hemisferio norte la temperatura bajó en .28 grados centígrados entre los años de 1945 y 1968. Además, una capa de nieve que cubría la tierra disminuyó en 1.3 por ciento los rayos de sol que llegaban a los EU. Todo esto, advertía un artículo de Newsweek nos acercaba poco a poco a la era del hielo.

Increíble.

Y las soluciones de reducción de emisiones de dióxido de carbono, como las que se discutieron a finales del 2009 en Copenhague son descritas, con base en estudios de un laboratorio financiado por quienes arrancaron Microsoft junto con Bill Gates, como: muy pequeñas, muy tardías y demasiado optimistas.

¡Oops!

Buen libro; excelentes datos; increíbles irreverencias sobre lo que damos hoy por sentado.En resumen: una buena manera de arrancar el 2010 con una sacudida.

Ana Paula Ordorica/excelsior.com

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