Sobre el colesterol de la Mona Lisa……..

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MEDICINA Y PINCELES

Gracias al  realismo artístico podemos comprobar que la sonrisa apretada de George Washington en los billetes de un dólar se debe a que no le quedaba un solo diente. Y que las modelos de Rubens tenían celulitis. Pero erraría el doctor Tito Franco si se basara en las portadas de la prensa «glamourosa»: las modelos no son deformes, ni padecen raquitismo. Eso es cosa de una dieta absurda y del inevitable retoque fotográfico.
Los personajes de Botero son gordos y los de El Greco delgados porque dichos artistas así lo prefieren. Las lánguidas mujeres retratadas por Modigliani se romperían y los retratos cubistas de Picasso diríanse salidos de un accidente automovilístico. Por contra, no hace falta ser un genio para deducir que el célebre Enano de Vallecas, de Velázquez, era enano y había nacido en Vallecas. Debe ir con cuidado cualquier médico que quiera aventurarse en el mundo del arte. Pasa como con las malas traducciones. El contexto lo es casi todo. Veamos el caso de la Mona Lisa, de Leonardo. El doctor Franco cita el xantelasma. Otros aventuran que el enigmático personaje de la sonrisa estaba embarazado, e incluso que se trata un autorretrato idealizado de Leonardo da Vinci en plan «Drag Queen». Entretenerse así es como mirar un árbol y olvidar el bosque.
El arte miente por múltiples razones. Felipe V, por ejemplo, sufrió graves problemas mentales. Cuando, en 1743, el retratista real  Van Loo lo inmortalizó junto a su familia, obvió que el monarca no se cortaba el pelo ni las uñas –lo que le impedía caminar–, y vestía con harapos. Y es que antes del photoshop la pintura ya disimulaba detallitos de reyes y poderosos. Sabemos más de las enfermedades de nuestros antepasados por documentos históricos que por el arte. Napoleón aparece en los retratos con la mano bajo la camisa: nunca sabremos la razón verdadera, aunque los médicos aducen una dermatitis muy pruriginosa.
No olvidemos tampoco que aún no hace un siglo la media de edad de la población era de cuarenta años. Quien no sufría un achaque sufría tres. Ya se sabe, lo que el médico yerra lo tapa la tierra… o el artista.

Ricard Mas/larazon.es

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