Ramoncin no existe

Ramoncin no existe

Se confirmaron nuestras sospechas. Después de años tratando de averiguar si Ramoncín era un aspirante a cantante, un pollo frito, un vividor, un paniaguado de la Sociedad General de Autores, un postmoderno, un defensor de la libertad de expresión, un clausurador de canales de You Tube, un jurado de Operación Triunfo, o un lamentable tertuliano, ahora sabemos la verdad. Ramoncín no existe. Un despacho de abogados se ha dirigido ayer a los digitales y páginas web del planeta conminándolos a que en lo sucesivo no se utilice el término Ramoncín, porque es una marca registrada, y sí Julio no sé cuantos de los no sé qués. Y también que se abstengan de criticar a lo que sea este señor. A mí siempre me pareció que Ramoncín era una marca registrada, dedicada en cada momento a lo más convenía y fuera necesario con tal de llevarse un mendrugo a la boca. Hoy, rey del pollo frito, mañana progresista y pasado agresor de reporteros. Pero ahora resulta que Ramoncín no existe y que lo que existe es una marca registrada a la que no se le puede criticar, ni tampoco se puede usar. ¿A que nadie usaría la marca Coca-Cola?, se ha preguntado el que se dedica a lo que se dedique. Pues para que vea este lo que sea que sí se puede usar la marca Coca-Cola, un servidor va a hacerlo ahora mismo. Coca-Cola es un pésimo cantante que no da más que berridos. Aún más. Coca-Cola es un pésimo cantante que ha tenido que suspender algún recital por los abucheos. Coca-Cola es un cantante horroroso que se dedica, con la marca registrada Tedy Bautista, a sablear a peluqueros y organizadores de festivales benéficos, bajo el manto de derechos de autor. Para que luego diga el Ramoncín éste, o la marca registrada, que no se puede utilizar Coca-Cola. Ya quisiera él tener un ápice de la chispa que tiene la Coca-Cola. Y, sobre todo, ya quisiera éste como quiera que le llamen, poder compararse con la Coca-Cola, que es una marca de prestigio, seriedad, alegría y buen hacer. Vamos, lo más opuesto a este como se llame, que ahora parece ser que no existe.

Ernesto Sanchez Pombo/diariodeunbromista

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