Mexico, pais de gordos

Mexico, pais de gordos

La buena noticia es que con el Acuerdo Nacional de Salud Alimentaria, dado a conocer este lunes, el gobierno mexicano por fin está abriendo los ojos al enorme problema de la gordura en nuestro país. La mala es que este primer esfuerzo se queda muy corto.

Vale la pena dimensionar el tamaño del problema para entender la magnitud de respuesta que se requiere. La gordura se ha convertido en una epidemia nacional. Siete de cada diez mexicanos padece un problema de sobrepeso. Si en el caso de los adultos mexicanos la situación es alarmante (nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel mundial en obesidad adulta) en el de los niños mexicanos es crítica (aquí ostentamos el nada honroso primer lugar). En los últimos siete años, el índice de obesidad en niños de cinco a 11 años aumentó en un inquietante 77 por ciento.

Más allá de su impacto en la salud y productividad de la gente, el sobrepeso ejerce un costo brutal en el sistema de salud pública. Entre 50 mil y 60 mil millones de pesos se destinan anualmente a tratar padecimientos derivados de la obesidad, consumiendo 9 por ciento del gasto total en salud. De continuar la tendencia actual, la carga financiera puede llegar a los 100 mil millones de pesos, poniendo en riesgo la sustentabilidad del sector salud en su conjunto.

De que se requiere actuar y de que se tiene que actuar ya es evidente. En este sentido, hay que darle crédito al gobierno por estar aceptando públicamente que existe un problema al anunciar el Acuerdo. También hay que reconocer que el Acuerdo, el cual propone 10 acciones específicas para combatir la obesidad, contiene buenas ideas. Responsabilizar a los padres de familia del peso de sus hijos es una de ellas.

Mi problema principal con el Acuerdo es que le faltan dientes. Todo lo que tiene que ver con las empresas que producen los alimentos más engordativos —la llamada comida chatarra— se maneja más con base en recomendaciones que en obligaciones.

Debo admitir que entiendo el porqué de la tibieza del gobierno: las empresas alimenticias son sumamente poderosas. Pero si el gobierno quiere enfrentar de lleno la epidemia de la gordura va a tener que actuar con mayor firmeza, sobre todo con lo que se refiere al sobrepeso de los niños. Dos medidas claras que deben ejecutarse son prohibir la publicidad de comida chatarra dirigida a los niños y restringir el acceso de este tipo de alimentos a las escuelas.

Me queda claro que el involucramiento del gobierno en la reducción de la obesidad y el sobrepeso de la población apenas comienza. No me sorprendería nada que la gordura siguiera los pasos del tabaquismo, con una creciente intervención del sector público en la manera que se venden y consumen los productos que más engordan.

Julio Serrano

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