La Rata

La Rata El padre Antonio era una verdadera rata. Con el pasar de los años me di cuenta de ello. Cuando no nos mostrabamos sumisos a sus deseos o le enseñamamos los dientes en un acto de defensa, llamemosle supervivencia, se le erizaba todo el cabello, y de sus ojos, como una tormenta electrica, aventaba rayos divinos, similares a los que veiamos regularmente en los libros de religion, procedentes de una iracunda rabia celestial destinada al fin, a una sumisa respuesta a los obscuros objetivos, que salidos de sus entrañas, perseguian solamente una obediencia absoluta; el cambio de la sumision por el miedo, la condena por la libertad.

A Zalo, despues de que se murieron sus padres en un accidente de trafico, le cambio de manera dramatica su comportamiento. De ser un tipo al que todos adorabamos por su manera de tratarnos, el que nos animaba cuando “La Rata” se propasaba con nosotros; de ser aquel que contaba los mejores chistes, el gran lector y el mas brillante de la clase, se convirtio en un personaje de caricatura. Los ojos le bailaban, se veia siempre distraido. Cuando le decias o preguntabas algo, solo emitia una especie de gruñido, estaba en otro planeta, deciamos.

Pero aquel dia que ” La Rata”  aparecio en el estacionamiento con la cabeza machacada, supimos que aquellas lagunas mentales de nuestro amigo, encerraban antiguos sentimientos de venganza. Nunca supimos si por nosotros o por el, pero el caso es que a partir de que lloramos su ausencia durante las exequias, a partir de ese momento dormimos bastante bien.

Nunca mas supimos de el.

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