La decada en que dio verguenza ser mexicano

helguera

La primera portada de nuestro diario, publicada hace justo diez años, mostraba a un par de mujeres celebrando el arribo del año, la década, el siglo, el milenio. Con toda naturalidad titulamos “¡Milenio!” Así nada más. “¡Milenio!”.

Una portada de esa candidez sería impensable hoy. El naciente 2000 transpiraba entusiasmo. Podía olerse el final de una vetusta era política (que se materializaría meses adelante con la victoria de Fox) y el advenimiento del tiempo mexicano. ¿Qué se hizo tan mal para que una década después aquel incivil país de enero de 2000 parezca una estampa idílica?

Transición política fracasada, encono desbocado, una economía paralítica, menos empleos, malos servicios. Prácticamente nos quedamos sin empresas modelo, y con más pobres, una guerra desesperada contra las bandas criminales, el florecimiento del secuestro y la extorsión, un sistema de justicia aún menos confiable que el deplorable de entonces.

México se alejó de las mejores prácticas de Estados Unidos y España. Y fue incapaz de dotarse de un esquema social como el chileno, una imagen como la brasileña, o siquiera una estadística como la peruana. La primera década del siglo XXI será para la historia esa en que daba vergüenza ser mexicano.

Hoy comienza la segunda. El país la recibe dando palos de ciego, con un statu quo político que fracasó y no quiere asumirlo. Y que para sobrevivir cercena los acuerdos que premien la generación social de riqueza, que inviten a soñar, porque su ADN está diseñado para la pesadilla.

De un momento tan dramático tendría que venir el rebote, emerger ahora sí el México del ¡milenio! Ojalá podamos hacer la crónica, como narramos la década de la desventura.

Por lo pronto, aquí vamos de nuevo.

Ciro Gomez LeyvaMileniodiariogelipe

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