Greenpeace

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Desconfío de todo el que considera fascista la actuación ajena que no le conviene. Es el caso del director de Greenpeace en España cuando ha calificado a los daneses de fascistas. Lleva días presentándose en los medios como víctima y denunciando el maltrato recibido, según él, por haber desplegado una pancarta. Los daneses hablan de otros delitos tipificados como el allanamiento de edificio oficial, la falsificación documental, la suplantación de identidad… Supongo que por eso son fascistas.
No anda el hombre muy iluminado (quizá por evitar ese gasto energético al planeta) en sus declaraciones. Se presenta como el jefe del estado de Greenpeace, como prisionero climático, habla del Guantánamo ecologista y asegura que la Policía danesa debería estarle agradecida por mostrarle sus fallos en la seguridad. Se le ve hinchado y valiente. ¿Y si lo hubiera hecho en Cuba o China? La valentía de salón, como el ecologismo de salón, sobra, apesta, distrae y avergüenza. Flaco favor le ha hecho a Greenpeace. Salvemos el planeta, también de sus supuestos salvadores.  Alguien debería hablarle de Mandela o recordarle que los que se movilizaron en Tianamen siguen en la cárcel desde 1989. Ojalá la diplomacia española se movilizara con la misma rapidez en otros casos más humanitarios de españoles encarcelados, como el de María José Carrascosa, que si hubiera contado con la actuación diplomática oportuna no hubiese pasado un solo día en prisión. Pero claro, a ella se le olvidó la pancarta.

elmundo.es

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