Dejar de fumar incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2

humo

Fumar cigarrillos es un factor de riesgo conocido para la diabetes 2, pero un nuevo estudio de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, sugiere que dejar este hábito en realidad puede aumentar el riesgo de diabetes a corto plazo.

Los investigadores sospechan que el elevado riesgo de diabetes está relacionado con el aumento de peso de las personas que dejan el tabaco y advierten que no se pueden utilizar los resultados del estudio como una excusa para seguir fumando porque es causa de muchas enfermedades.

«El mensaje es: No empezar a fumar», advierte la autora principal del estudio, Jessica Hsin-Chieh. «Si fuma, déjelo. Es lo mejor que puede hacer, pero la gente también tiene que controlar su peso».

En el estudio, los investigadores encontraron que aquellas personas que dejaban de fumar tenían un 70 por ciento más de riesgo de desarrollar la diabetes tipo 2 en los primeros seis años sin cigarrillos, que la gente que nunca había fumado.

Los riesgos eran mayores en los primeros tres años después de dejar el tabaco y se estabilizaban después de diez años.

Entre los que continuaron fumando durante ese período, el riesgo era menor, pero la posibilidad de desarrollar la diabetes era todavía un 30 por ciento más comparada con aquellos que nunca había probado un cigarrillo.

El estudio contó con casi 11.000 personas de mediana edad que aún no habían tenido diabetes desde 1987 hasta 1989. Se siguió a los pacientes durante 17 años y los datos sobre el estado de la diabetes, los niveles de glucosa y de peso.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica caracterizada por altos niveles de azúcar en la sangre y supone la forma más común de esta enfermedad. Debido a esta el organismo no produce suficiente insulina o simplemente las células ignoran la insulina.

Según el estudio, los que fumaban más y los que ganaron el mayor peso tuvieron mayor probabilidad de desarrollar diabetes después de dejar de fumar.

En promedio, durante los tres primeros años de estudio, los que dejaron de fumar vieron como ganaban peso y como la circunferencia de su cintura aumentaba.

Hsin-Chieh y sus compañeros quieren médicos que mantengan esos resultados en mente cuando los pacientes que están renunciando a fumar les pregunten, especialmente aquellos que más fuman.

Recomiendan considerar las contramedidas como orientación de vida, para controlar el peso y el uso de una terapia sustitutiva de la nicotina.

larazondigital.es

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