De Guadalajara a Bilbao por la orilla

De Guadalajara a Bilbao por la orilla

Dos ciudades atadas por una tradición necia, rayada y rojiblanca; condenan a sus equipos a vivir de la tierra. Chivas y Athletic se alimentan de lo que producen. Con facilidad olvidamos lo duro que es trabajar el campo. En tiempos donde los jugadores se distribuyen por el mundo en “tetrapack”, el futbol oriundo es el último ejido. Bajo el esquema de una economía doméstica, ambos clubes sobreviven cada temporada refugiados en la obtusa costumbre que los volvió gigantes.De Guadalajara a Bilbao por la orilla

Mucho orgullo y algo de sadismo necesitan para seguir tierra adentro cuando el resto, pone rumbo al exterior como primera necesidad. Mexicanos y vascos suelen encontrar ferocidad en El Jalisco y San Mamés. Baluartes y panteones, ahí se atrincheran y entierran a sus héroes locales. Es una gran noticia que Chivas y Athletic ganen hermanados en la terquedad de jugar contra corriente, un triunfo suyo siempre será más respetable y mantendrá pactos con la historia. Cada uno en lo suyo, Guadalajara derrotó al Toluca (3-1) pero debería mirarse en el espejo del Athletic de Bilbao, que con su estadio de la reforma agraria, venció a Real Madrid (1-0) en el eterno fango de San Mamés. Un resultado imposible de imaginar sin el respeto que sus jugadores demuestran por los abuelos.

En Bilbao, el futbolista nace con la cruz de su parroquia. Todos los porteros descienden de Iribar, los medios de Belauste y los delanteros de Pichichi. Los centenarios siguen alineando en piedra, dando sentido a la palabra cantera. De sus lápidas surge la esperanza del Athletic. Algo que en Chivas debería suceder con más prestigio y menos show in memoriam del Campeonísimo. Si Vergara quiere aprender tradiciones, sería bueno que paseara por Bilbao; y lo hiciera por toda la orilla.

Jose Ramon Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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