¡Ponte la boina Venancio!

¡Ponte la boina Venancio! Esta haciendo un frio de la tiznada. Esto del calentamiento global como que no lo tengo muy claro. Afortunadamente encontre la boina que compre en  “La Conchita” hace unos años y ya la llevo encasquetada a toda hora. Y es que por estos lares no estamos acostumbrados a estas temperaturas.

A alguna gente le ha parecido extraño verme con esta funda mental.

Hay toda una historia acerca de la boina. Segun la wikipedia :

La boina es una prenda que sirve para cubrir la parte alta de la cabeza. Su tamaño es reducido, cubre exclusivamente el cuero cabelludo, dejando muy poco espacio, no más de dos centímetros, entre su superficie interior y el cuero cabelludo. No cubre las orejas ni la nuca.

En Europa aparece históricamente documentada tanto en miniaturas de la Baja Edad Media como en figuras que adornan construcciones góticas. Tenía entonces un tamaño de hasta dos veces el diámetro de la cabeza que la sustentaba. Rembrandt era muy aficionado a usar esta prenda, siendo numerosos los autorretratos, especialmente en sus grabados de punta seca, en los que aparece tocado con una gran boina.

Estando tan extendido el uso en los Países Bajos, algunos historiadores se han preguntado, aunque nunca afirmado, si esta prenda pudo llegar a España con motivo de la unión de la casa de Castilla-Aragón con la austriaca.

Sin embargo, es durante la Revolución francesa cuando, del mismo modo que llega La Marsellesa París, llega también la boina hasta allí desde los valles pirenaicos septentrionales vasco franceses, donde ha sido utilizada desde tiempo inmemorial.

El intercambio comercial entre ambos lados de los Pirineos se hace muy activo tras el Tratado de Valençay y así pasan a utilizar también la boina los vascos, que la compran en Francia, ya que hasta mediados del siglo XIX no se conoce la existencia de fábricas de boinas en el País Vasco.

Pero es en el año 1833 cuando la boina comienza a afianzarse en España. Ese año ha comenzado la Primera Guerra Carlista y Zumalacárregui organiza su ejército con batallones navarros. No tiene medios económicos para uniformarlos ni tampoco tiene interés en hacerlo, ya que va a organizar su estrategia en guerra de guerrilla, en la cual sus soldados desaparecerán entre la población civil cuando no sean necesarios en el combate. Al ver que buena parte de sus soldados ya viene provisto desde casa con boina, acepta esta prenda como única prenda uniforme para sus tropas. Sus motivos: gran parte de sus voluntarios ya la tienen en propiedad, se pueden comprar en la vecina Francia, el precio es económico, protege del frío y de la lluvia, puesto que su tejido es casi impermeable, tiene poca altura, lo que permite que las cabezas de sus soldados queden con más facilidad ocultas detrás de los arbustos. También sirve como medida volumétrica para productos sólidos: cuando el abanderado retira las raciones, su boina servirá de medida: tantos soldados tienes en tu compañía, tantas boinas de garbanzos, patatas, harina te son adjudicadas para tu tropa. Para distinguir a sus oficiales, Zumalacárregui les encargó en Francia una partida de boinas de color rojo que aceptaron con alborozo, pero pronto las rechazaron cuando se dieron cuenta de que los tiradores liberales apuntaban con preferencia a las cabezas que se cubrían con boina roja, por lo que fueron retiradas. Cuando en la primavera de 1834 Zumalacárregui creó el famoso batallón de Guías de Navarra, les dio las boinas rojas caídas en desuso.

A mediados del siglo XIX, el uso de la boina se extiende rápidamente entre el campesinado español, pero no así entre los obreros de las ciudades, que prefieren usar la gorra con visera de moda en Centroeuropa. Con la llegada de los anarquistas italianos —que utilizan boina— a los centros fabriles de Madrid y Cataluña, esta prenda también es aceptada rápidamente por los trabajadores de ciudad.

CANTABRIA SE “DESBOINA”

«Llueve y para mí es un placer. Agarro la gabardina y un paraguas, bien puesta la boina que me regaló Paco Cuadra, y ando incansable, bajando por la Avenida Menéndez Pelayo hasta los muelles (…)». De tal guisa iba por Santander Eulalio Ferrer, y así lo describe en su ‘Del diario de un publicista’. El párrafo lo muestra el aludido, pegado a una boina desde que era un niño, tan pegado que ni para jugar al fútbol se la quitaba.
«Una boina enseñorea», sentencia Cuadra, apenado por el declive del complemento, aquel que aún luce en cada partido del Racing, con la bufanda verdiblanca y la boina, siempre negra, ladeada, con discreto vuelo y rabillo perfecto. «¿Aquí? Toda la vida se ha usado boina, es muy de la tierra, los remeros de Pedreña, los futbolistas, romeros, marceros… Todos», y tal defensa de lo auténtico la luce también sobre su cabeza y la quiso inculcar a sus hijos, «siempre les quise transmitir la esencia cántabra, nuestras raíces, porque si no se pierden».
Usar boina, para Paco Cuadra, va más allá de la utilidad, que claro que la tiene, «pienso que el 50% del calor se conserva por llevar la cabeza cubierta. Es un complemento perfecto». Y forma parte de su historia, para bien y para mal, «no me hacía ninguna gracia cuando de joven algunos me la quitaban, la tiraban o se atrevían a arrancarme el pico, y así se machaca», y se ríe también de aquellos vaticinios que no se cumplieron: «Me decían que de tanto ponérmela se me caería el pelo. Ya ves, a mis setenta tengo más pelo que nunca».
Saca un álbum repleto de fotos, con destacadas personalidades, en fiestas, viajes, recuerdos de su vida, sus artículos en el periódico del Racing, fotos de su padre, Antonio Cuadra, «qué curioso, ladeaba la boina para el lado opuesto al mío», algunas caricaturas, siempre con su boina, en la que a veces colocaba una cinta verde y otra blanca «para distinguir mi procedencia», que no se confunda. «Es la boina cántabra».(eldiariomontañes.es)
Pues nada mas mi querido “puñao” de lectores, ya sabemos un poco mas de la boina, ¿ o deberia ser boino ?, digo, por lo del rabito..Lo que sea me ayudara a combatir este frio imprudente.

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