Otros tiempos, otros santos

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Jesus Malverde o el bandido generoso

Cuentan que existió un bandolero que operaba en Los Altos de Culiacán, Sinaloa. Robaba a hacendados y familias adineradas de la región y repartía el botín entre los pobres.  Dicen que la muerte de sus padres —por hambre y abusos de los terratenientes— fue su motivo. Su nombre cobró fama; entonces, Jesús Malverde empezó a ser buscado por el gobierno del compadre de Porfirio Díaz, Francisco Cañedo, y finalmente sería aprehendido y muerto el 3 de mayo de 1909.  Así nació el mito de Malverde.

Años después, en 1970, Raymundo Escalante, hijo del capo Julio Escalante, pidió a Malverde su ayuda pues su padre lo había mandado matar, así nació “el Santo de los narcos”. Un “santo” que empezó a ser solicitado por personajes controversiales como Rafael Caro Quintero y Amado Carrillo Fuentes, quienes acudían  a las capillas en honor del Robin Hood de Sinaloa.

Ya en los 80 el auge de la fe en este personaje se expandió pese a las críticas de la Iglesia católica, que cuestionaba la existencia y milagros de el bandido generoso. A esto se sumó lo dicho por los encargados de la capilla de Malverde en Sinaloa; Jesús Manuel González afirmó que su vinculación con el narcotráfico es una “deformación del culto”.

Por otra parte, el investigador Luis A. Astorga explicó: “Malverde es parte de las mitologías populares. Lo que se genera ahí es una creencia de tipo popular en una persona que se enfrentaba a la autoridad política  antes de que surgiera el tráfico de drogas, por el origen social de los propios traficantes y las creencias de gente con ese origen social”.

“Son los medios los que generan la percepción de que Malverde es el santo de los traficantes”, agregó Astorga. Sea del modo que sea Jesús Malverde  es el espejo del bandido generoso, aquel que escucha a los necesitados y los ayuda aunque para hacerlo tenga que incurrir en delitos.

Es venerado por inmigrantes, personas pobres y narcotraficantes que lo celebran cada día 3,  siendo el 3 de mayo fecha de la fiesta mayor en la que cada creyente ofrenda dólares, pesos, botellas de tequila, ropa, veladoras y canciones: “Dejo mi suerte en tus manos, tu milagro es generoso, yo volveré hasta el otro año por no ser tan encajoso, gracias por lo que me has dado y por ser tan milagroso”.

Lizbeth Hernandez/eluniversal.com

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